Una de las cosas que más disfrutaba Furina era, justamente, la comida y los dulces.
Irónico considerando que por un buen rato vivió a base de hacerse Macarons después de dejar el palacio.
—Hmmm, no suena nada mal hacer un pequeño viaje culinario para probar los manjares de otras naciones.
Comentó considerándolo con interés.
—Sé bien que no hay mejor vino que el que se sirve en Mondstadt, quizás haga una parada allí, cuando tenga la oportunidad. »
Pues, justamente ese es uno de mis sabores favoritos, ¿Te gustaría probarlo?
—Le preguntó con normalidad, aunque había algo un poco más profundo detrás de esa petición.—
Ya que ahora puedes descubrir más cosas, también sería bueno que probases el pollo asado con miel, +
Ya que se trata de la nación de la poesía y la música, puede que sea una experiencia enriquecedora —comentó con una mano en el mentón mientras sopesaba la idea—. Pero primero probaremos ese helado de pistacho. Debe ser bueno si es tu sabor preferido.
»
brindado luz allí adonde ha ido —dijo Zhongli, con su copa en mano—. Y por nuestras naciones, y todo lo que ha implicado protegerlas. Que, de aquí a muchos años, podamos continuar reuniéndonos en esta mesa, brindando por todo aquello que amamos.
¿Por mí?
—Se señaló a si mismo por sorpresa, y luego un poco de vergüenza invadió su cuerpo.—
Chicos. . . Lo agradezco, aunque simplemente hice lo que creía correcto, tampoco soy un héroe justiciero ni nada por el estilo.
—Rió, rascándose su cabeza.—
En ese caso, también +
Se sentía… por un momento, como si el peso de esos quinientos años no le hubiese aplastado. Ei se encontraba entre rostros conocidos y nuevos, unidos por un mismo ideal. Nunca pensó que algo como eso volvería a pasar, ni mucho menos que ella sería parte de la »
Después de escucharlos a todos, sintió la tensión abandonar sus hombros. La arconte Pyro consiguió con pocas palabras aliviar el ambiente. Al final… sus preocupaciones no habían tenido cabida ahí.
Incluso se empañaban en hacerla sentir como una de ellos, aunque no era Arconte >
siga tomando más tiempo del reflector. En su lugar, propongo un brindis.
Alzando la voz de nuevo, despejando su temblor y tomando de nuevo un porte más elegante, alzó su propia copa.
—Un brindis… por el viajero.
Señaló a Aether con su copa.
—Porque sin él, no podríamos >
Tal vez me habría preocupado bastante, pero conozco bien a todos. Así que estaba seguro de que no iban a herir tus sentimientos.
Eres más que digna de tener ese título, aunque sea espiritualmente.
—¡Creo que todos aquí hemos hecho demasiadas locuras por nuestra gente! Divinidad o no es lo de menos, ¿A qué sí?
La Arconte Pyro, quien había estado bebiendo hasta entonces, levantó su jarra con una sonrisa de par en par.
Esta vez para todos en la sala.
—¡Mejor »