Cuando alguien fallece pasan años y creemos que lo hemos superado. Pero entonces llega algo, un olor, un sonido, un lugar, una palabra, y todo estalla. Y entonces eres consciente de que sólo nos acostumbramos a esa falta pero nunca aprendemos a vivir sin ella.
Tú no tienes, yo pago. Tú no puedes venir, yo te busco. Tú no estás bien hoy, yo te escucho. Necesitas ayuda, te la doy. Y viceversa. De eso se trata la amistad pero a muchas personas les queda grande esa palabra.