No existe un pasado tan oscuro qué Dios no pueda iluminar.
Nos existe una vida tan quebrada qué Dios no pueda restaurar.
Su gracia y su amor no tiene límites .
El proceso de esperar es lo que te va a hacer crecer, formar y madurar. La paciencia es lo que te va a a llevar a alcanzar el propósito que Dios tiene para ti. No aprendes a esperar, si primero no aprendes la paciencia.
Se necesita mucho valor para ser bueno y, sobre todo, cuando hay personas que te dan constantes razones para ser mala gente. Pero vale la pena. La bondad, la compasión, la solidaridad, la empatía son virtudes que adornan y coronan a los mejores seres humanos.