“Regreso a Roma conmovido por el gran afecto con el que me han recibido, y reconfortado por los testimonios de fe y de amor a la Iglesia, expresiones del gran corazón católico de España”.
El Papa se despide de España.
Nos equivocaríamos si pensáramos que la devoción al Sagrado Corazón tiene un carácter meramente individual. Por el contrario, esta devoción goza, sobre todo, de una dimensión social y política, como muy bien enseña el papa León XIII en la encíclica «Annum Sacrum» (1899), subrayando la importancia de consagrar las naciones al Sagrado Corazón.
La enseñanza leonina permanece actual, especialmente en estos tiempos de laicismo extremo, en que los Estados se erigen, en su insolente orgullo y furor antidivino, como estructuras de pecado, contrarias a las leyes divina y natural. Pero leamos directamente qué nos dice León XIII:
«Semejante consagración trae a los pueblos la esperanza de mejores cosas, ya que puede restaurar y hacer más firmes los vínculos que juntan por naturaleza propia a las cosas civiles con Dios. En nuestros tiempos de ahora sucede con harta frecuencia que parece levantarse un muro de obstáculos entre el poder civil y la Iglesia. [...] Llega tal osadía hasta el extremo de pretender quitar de enmedio la fe de Cristo, y, si posible fuese, arrojar del mundo al mismo Dios».
Estas verdaderas y, por ser tales, duras palabras del Pontífice, escritas a fines del siglo XIX, parece que retratan la sociedad hodierna, con una diferencia importante: ahora es la Iglesia jerárquica la que también defiende errónea y torpemente esta independencia de la esfera civil respecto de la espiritual. Tomemos, más bien, ejemplo de los mártires, o sea, de la mejor parte de la Iglesia triunfante y gloriosa; ellos nunca creyeron en la sana laicidad.
De hecho, nos estamos ahogando hoy en nuestra propia salsa. La decadencia de la Iglesia en Occidente va al compás del suicidio de éste. Asimismo, en esta misma encíclica, León XIII realiza una sentencia tan categórica como profética, sobre la cual les sugiero que mediten:
«Cierta cosa es que ha de desvanecerse la incolumidad de los poderes públicos siempre que se tenga a la religión en menosprecio. Dios, al castigar justa y merecidamente a los prevaricadores, los entregó a sus propios apetitos a fin de que sirvan a sus concupiscencias y sean exterminados por el exceso de libertad».
Por ende, si no queremos ser exterminados, a causa del mal uso de nuestra libertad, consagremos nuestras naciones al Sagrado Corazón, esto es, dejemos que sea Cristo quien reine e impere en ellas. Sin Dios, el hombre, bien sea en su individualidad o en su dimensión social, no es nada.
¡Sagrado Corazón, en vos confío!
HIMNO NACIONAL DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Ven, Corazón sagrado
de nuestro Redentor;
comience ya el reinado
de tu divino amor.
1. Ven, tuya es España entera,
tuyo su invicto blasón.
Ven y vence, reina, impera
¡oh Sagrado Corazón!
Ven, Corazón sagrado, etc.
2. Ven a reinar en las naciones,
triunfa en las almas, Señor;
llena benigno los corazones
de los dones de tu amor.
Ven, Corazón sagrado, etc.
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Enlace del audio:
https://t.co/QROtBWjrwS
Veiem per primera vegada la torre de Jesucrist il·luminada!
L'espectacle de llum iniciat des de la base fins a la il·luminació de la creu ha culminat amb una composició de llums guiats per drons, que han dibuixat la figura Gaudí i la frase «primer l'amor, després la tècnica».
@JaimeMercant@Paquilloman Mejor explicado no se podía haber dicho Mn., gracias. Las expresiones de fe y el fervor religioso continúan muy vivos en la sociedad actual. España católica por siempre! 🇪🇸🙏🏻
♥️ 🥹