Autora de Bienvenida señora Durrell. Finalista: X Certamen Literario Roquetas; Gustavo Adolfo Bécquer Andalucia 1992; XVI Premio Relato Periódico Ideal Granada
Tirar a dar y errar por la tangente,
por líneas paralelas que jamás se cruzan
porque las matemáticas nunca se doblegaron,
pero el corazón insiste, y yerra,
porque prefiere la derrota
a ser el resultado de un cálculo.
¿#Poesía? ¿#poema?
#DíaDeLaDanza
Hoy me parece un buen día para recordar a una bailarina española que tuvo mucho éxito en su época. Una figura llena de glamur, de belleza y de sensualidad.
Carmen Tórtola Valencia (1882-1955)
En la costa chilena hay un lugar donde la gente no se cambia de casa. MUEVE LA CASA DE SITIO.
Y la mueve tirada por bueyes, por tractores y hasta por barcos.
Pero no es solo eso. Es la expresión del lazo de una comunidad.
En #LaBrasaTorrijos, la minga de Chiloé.
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Mi nombre es Hipno, soy la personificación del Sueño como acto de soñar. Aquí estoy con mi hermano Tánato, la Muerte.
Es fácil reconocernos en esta pintura de Waterhouse, en su gran maestría a mí me ilumina.
Hoy os voy a contar cómo es mi hogar, el palacio de los sueños. 🧵
En el cine, una obra maestra es la suma de diferentes elementos que combinan en una armonía perfecta.
Como en una receta, cada ingrediente aporta un valor indispensable para el resultado final... y John Williams es LA SAL 🙌🏻 ¡Impresionante!
#Jaws#JohnWilliams#RichardDreyfuss
Protagonizaron el que fue en su día el debut mas exitoso -y tambien el más atípico- de la historia del rock.
Y detrás de todo estaba la mente de un genio y la increíble voz de un tipo sensible.
Quizás demasiado.
Hoy, en #LaHistorietaMusical, la agridulce historia de Boston.
—Qué alguien me explique en que estaban pensando los arquitectos cuando hicieron estas cosas.
Ya lo explico yo: esas cosas imposibles se llaman "Thomasson", son un tipo de arte y su nombre viene de un jugador de béisbol (en serio).
Os lo cuento en #LaBrasaTorrijos
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Esta es la historia de un edificio-trampa. Un lugar sin ventanas cuyo interior te hipnotiza hasta que no sabes cómo salir.
Un edificio cuyo arquitecto se arrepintió de haber creado.
Y todos hemos estado allí.
En #LaBrasaTorrijos, los centros comerciales y el Efecto Gruen.
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Burt Lancaster y Kirk Douglas pertenecen a esa estirpe de las grandes estrellas de aquel olvidado y glorioso Hollywood, que no temían a nada y todo lo hacían bien (hasta acrobacias!)
Hay pocos actores que irradien tanto carisma, energía, elegancia, fuerza y simpatía como ellos ❤️
La Puerta del Sol es uno de los lugares mas visitados de Madrid,
Pero ¿sabías que existe una joya oculta de la arquitectura y la ingeniería?
¿Y que además fue proyectada por un genio de la arquitectura del SXX?
Bienvenidos a la estación de metro de Sol. Va hilo👇
En “Las meninas”, Velázquez logra “pintar el aire” con un maravilloso juego de luces y sombras.
Pero hay un MÁGICO chorro de LUZ, y su correspondiente SOMBRA, que me fascina y no se ve 👁️👁️ a primera vista…
Te lo cuento en este minihilo 🧵
El Infierno 🔥🔥🔥 que El Bosco representa en el tercer panel de “El Jardín de las delicias” está lleno figuras y detalles terribles…
Pero, de entre ellos, me quedo con este que me impacta muchísimo cada vez que lo veo 👁️👁️.
Te lo cuento en este minihilo 🧵
El cine es —o debería ser— un territorio de audacia y atrevimiento.
Este hilo contiene algunas películas, llámense influyentes, revolucionarias, audaces o todo a la vez.
A ver qué tal sale 🧵🧵
Mamá y papá tienen sus diferencias, eso es evidente, pero ninguna que impida formar nuestra bonita y peculiar familia. Cuando la gente nos mira raro, yo solo tengo que ladrar y mover la cola para ablandarles el corazón.
@jjmunozrengel Mamá y papá tienen sus diferencias, eso es evidente, pero ninguna que impida formar nuestra bonita y peculiar familia. Cuando la gente nos mira raro, yo solo tengo que ladrar y mover la cola para ablandarles el corazón.
Ray Bradbury escribió esto hace 71 años. O dicho de otro modo, hace 71 años, Fahrenheit 451 nos estaba explicando el mundo en el que vivimos hoy.
"—Los clásicos reducidos a una emisión radiofónica de quince minutos. Después, vueltos a reducir para llenar una lectura de dos minutos. Por fin, convertidos en diez o doce líneas en un diccionario. Claro está, exagero. Los diccionarios únicamente servían para buscar referencias. Pero eran muchos los que sólo sabían de Hamlet (estoy seguro de que conocerás el título, Montag), sólo sabían, como digo, de Hamlet lo que había en una condensación de una página en un libro que afirmaba: Ahora, podrá leer por fin todos los clásicos. Manténgase al mismo nivel que sus vecinos. ¿Te das cuenta? Salir de la guardería infantil para ir a la Universidad y regresar a la guardería. Ésta ha sido la formación intelectual durante los últimos cinco siglos o más.
Acelera la proyección, Montag, aprisa, ¿Clic? ¿Película? Mira, Ojo, Ahora, Adelante, Aquí, Allí, Aprisa, Ritmo, Arriba, Abajo, Dentro, Fuera, Por qué, Cómo, Quién, Qué, Dónde, ¿Eh?, ¡Oh ¡Bang!, ¡Zas!, Golpe, Bing, Bong, ¡Bum! Selecciones de selecciones. ¿Política? ¡Una columna, dos frases, un titular! Luego, en pleno aire, todo desaparece. La mente del hombre gira tan aprisa a impulsos de los editores, explotadores, locutores, que la fuerza centrífuga elimina todo pensamiento innecesario, origen de una pérdida de tiempo.
Los años de Universidad se acortan, la disciplina se relaja, la Filosofía, la Historia y el lenguaje se abandonan, el idioma y su pronunciación son gradualmente descuidados. Por último, casi completamente ignorados. La vida es inmediata, el empleo cuenta, el placer domina todo después del trabajo. ¿Por qué aprender algo, excepto apretar botones, enchufar conmutadores, encajar tornillos y tuercas?
El cierre de cremallera desplaza al botón y el hombre ya no dispone de todo ese tiempo para pensar mientras se viste, una hora filosófica y, por lo tanto, una hora de melancolía.
La vida se convierte en una gran carrera, Montag. Todo se hace aprisa, de cualquier modo.
Vaciar los teatros excepto para que actúen payasos, e instalar en las habitaciones paredes de vidrio de bonitos colores que suben y bajan, como confeti, sangre, jerez o sauterne. Te gusta el béisbol ¿verdad, Montag?
—El béisbol es un juego estupendo.
—Más deportes para todos, espíritu de grupo, diversión, y no hay necesidad de pensar, ¿eh? Organiza y superorganiza superdeporte. Más chistes en los libros. Más ilustraciones. La mente absorbe menos y menos. Impaciencia. Autopistas llenas de multitudes que van a algún sitio, a algún sitio, a algún sitio, a ningún sitio. El refugio de la gasolina. Las ciudades se convierten en moteles, la gente siente impulsos nómadas y va de un sitio para otro, siguiendo las mareas, viviendo una noche en la habitación donde otro ha dormido durante el día y el de más allá la noche anterior.
Ahora, consideremos las minorías en nuestra civilización. Cuanto mayor es la población, más minorías hay. No hay que meterse con los aficionados a los perros, a los gatos, con los médicos, abogados, comerciantes, cocineros, mormones, bautistas, unitarios, chinos de segunda generación, suecos, italianos, alemanes, tejanos, irlandeses, gente de Oregón o de México. En este libro, en esta obra, en este serial de televisión la gente no quiere representar a ningún pintor, cartógrafo o mecánico que exista en la realidad. Cuanto mayor es el mercado, Montag, menos hay que hacer frente a la controversia, recuerda esto. Todas las minorías menores con sus ombligos que hay que mantener limpios. Los autores, llenos de malignos pensamientos, aporrean máquinas de escribir. Eso hicieron. Las revistas se convirtieron en una masa insulsa y amorfa. Los libros, según dijeron los críticos esnobs, eran como agua sucia. No es extraño que los libros dejaran de venderse, decían los críticos. Pero el público, que sabía lo que quería, permitió la supervivencia de los libros de historietas. Y de las revistas eróticas tridimensionales, claro está. Ahí tienes, Montag. No era una imposición del Gobierno. No hubo ningún dictado, ni declaración, ni censura, no. La tecnología, la explotación de las masas y la presión de las minorías produjo el fenómeno, a Dios gracias. En la actualidad, gracias a todo ello, uno puede ser feliz continuamente, se le permite leer historietas ilustradas o periódicos profesionales.
—Sí, pero, ¿qué me dice de los bomberos?
—Ah. [...] Un libro es un arma cargada en la casa de al lado. Quémalo. Quita el proyectil del arma. Domina la mente del hombre. ¿Quién sabe cuál podría ser el objetivo del hombre que leyese mucho? ¿Yo? No los resistiría ni un minuto. Y así, cuando, por último, las casas fueron totalmente inmunizadas contra el fuego, en el mundo entero (la otra noche tenías razón en tus conjeturas) ya no hubo necesidad de bomberos para el antiguo trabajo. Se les dio una nueva misión, como custodios de nuestra tranquilidad de espíritu, de nuestro pequeño, comprensible y justo temor de ser inferiores. Censores oficiales, jueces y ejecutores. Eso eres tú, Montag. Y eso soy yo.
Has de comprender que nuestra civilización es tan vasta que no podemos permitir que nuestras minorías se alteren o exciten. Pregúntate a ti mismo: ¿Qué queremos en esta nación, por encima de todo? La gente quiere ser feliz, ¿no es así? ¿No lo has estado oyendo toda tu vida? «Quiero ser feliz», dice la gente. Bueno, ¿no lo son? ¿No les mantenemos en acción, no les proporcionamos diversiones? Eso es para lo único que vivimos, ¿no? ¿Para el placer y las emociones? Y tendrás que admitir que nuestra civilización se lo facilita en abundancia.
A la gente de color no le gusta «El pequeño Sambo». A quemarlo. La gente blanca se siente incómoda con «La cabaña del tío Tom». A quemarlo. Escribe un libro sobre el tabaco y el cáncer de pulmón ¿Los fabricantes de cigarrillos se lamentan? A quemar el libro. Serenidad, Montag. Líbrate de tus tensiones internas. Mejor aún, lánzalas al incinerador. ¿Los funerales son tristes y paganos? Eliminémoslos también. Cinco minutos después de la muerte de una persona en camino hacia la Gran Chimenea, los incineradores son abastecidos por helicópteros en todo el país. Diez minutos después de la muerte, un hombre es una nube de polvo negro. No sutilicemos con recuerdos acerca de los individuos. Olvidémoslos. Quemémoslo todo, absolutamente todo. El fuego es brillante y limpio.
Si no quieres que un hombre se sienta desgraciado, no le enseñes dos aspectos de una misma cuestión, para preocuparle; enséñale sólo uno o, mejor aún, no le des ninguno. Haz que olvide que existe una cosa llamada guerra. Si el Gobierno es poco eficiente, excesivamente intelectual o aficionado a aumentar los impuestos, mejor es que sea todo eso que no que la gente se preocupe por ello. Tranquilidad, Montag. Dale a la gente concursos que puedan ganar recordando la letra de las canciones más populares, o los nombres de las capitales de Estado, o cuánto maíz produjo Iowa el año pasado. Atibórralos de datos no combustibles, lánzales encima tantos «hechos» que se sientan abrumados, pero totalmente al día en cuanto a información. Entonces, tendrán la sensación de que piensan, tendrán la impresión de que se mueven sin moverse. Y serán felices, porque los hechos de esta naturaleza no cambian. No les des ninguna materia delicada como Filosofía o Sociología para que empiecen a atar cabos. Por ese camino se encuentra la melancolía. Cualquier hombre que pueda desmontar un mural de televisión y volver a armarlo luego, y, en la actualidad, la mayoría de los hombres pueden hacerlo, es más feliz que cualquier otro que trata de medir, calibrar y sopesar el Universo, que no puede ser medido ni sopesado sin que un hombre se sienta bestial y solitario. Lo sé, lo he intentado.¡Al diablo con ello! Así, pues, adelante con los clubes y las fiestas, los acróbatas y los prestidigitadores, los coches a reacción, las bicicletas helicópteros, el sexo y las drogas, más de todo lo que esté relacionado con reflejos automáticos. Si el drama es malo, si la película no dice nada, si la comedia carece de sentido, dame una inyección de teramina. Me parecerá que reacciono con la obra, cuando sólo se trata de una reacción táctil a las vibraciones. Pero no me importa".