Se encargaron de arrebatarle esa ESENCIA al deporte que amamos, llenando los estadios de influencers.
Pero qué gusto da ver imágenes como esta de vez en cuando.
Más como Lumumba y menos influencers.
Se puede emocionarse por los 90 minutos de futbol. Preocuparse por el país, enojarse con la FIFA y detestar la política y organización del gobierno de la CDMX.
La vida no es blanco o negro. Somos seres capaces de múltiples pensamientos y emociones.
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