Esa sensación, antes de dormir, de desear con todas las fuerzas que, al despertar, todo lo que pasó en Venezuela haya sido solo una pesadilla.
Dios mío.
Imagínate estar hablando mal de mí, y yo en mi casa sola, sin hablar con nadie, sin hacerle daño a nadie, solo tratando de entretener mi mente para no volverme loca por todo lo que está pasando en mi vida y repitiéndome una y otra vez que si voy a poder..