No lo puedo creer. Un grupo de científicos con equipos y micrófonos fueron a la casa de San Martin en Yapeyú e hicieron grabaciones. Es impresionante lo que grabaron. Tengo escalofríos. Escuchen atentamente.
EL DÍA QUE MESSI LE DIJO SÍ AL FASCISMO
Messi construyó su carrera a partir de un silencio político tan absoluto que terminó siendo su marca registrada. Fueron 23 años esquivando cualquier declaración que pudiera colocarlo en un bando, aunque su silencio también dijera mucho.
Fue el tipo que vivió dos décadas en Barcelona sin opinar jamás sobre si Cataluña debía ser independiente; nunca apoyó ni criticó a ningún gobierno argentino. Intentó construir un personaje público tan aséptico que nadie pudiera acusarlo de tener ideología.
Por esa razón, el año pasado rechazó ir a la Casa Blanca. Joe Biden, presidente demócrata de Estados Unidos, quería entregarle la Medalla Presidencial de la Libertad, el honor civil más importante que existe en el país más poderoso del mundo. Algo que cualquier figura pública aceptaría, aunque sea por respeto a la institución, por la foto o por guardarla en un museo personal. Messi dijo que no.
Había dicho que no hasta ayer. Con Trump, sí.
Sí a Trump. Sí al tipo que probablemente haya violado a menores; sí al tipo que aplaude la brutalidad policial que mata inocentes en las calles; sí al tipo que banca fuerte que detengan y deporten a niños de cinco años; sí al tipo que ordena que bombardeen países; sí al tipo que invade otros países; sí al tipo que considera "raza inferior" a los mexicanos; sí al tipo que cree que hay que matar a todos los gays y trans; sí al tipo que dice que el cambio climático no existe y quiere seguir contaminando y haciendo mierda el planeta; sí al tipo que le dice "terrorista" o "comunista" a cualquiera que piensa distinto. Sí al ser más horrendo de la historia mundial de los últimos 50 años.
Messi sabía. Tenía plena conciencia de dónde estaba parado y de quién hablaba a su lado. Y, aun así, fue; no dijo una palabra, no abandonó el lugar, no hizo el gesto mínimo de dignidad que consiste en no prestar el cuerpo para esa foto.
Cuando elegís callar ante unos y hablar (con tu presencia) ante otros, eso ya no es silencio: es posicionamiento.
Imagino a los millones de decepcionados, pero imagino sobre todo a los millones de niños acercándose a la figura de Trump gracias a Messi. ¡De Trump!
Ayer descubrimos que su neutralidad no era una virtud, sino una reserva que solo estaba esperando que el precio de la infamia fuera lo suficientemente alto para mostrar lo que realmente había adentro.
ellas demostraron que no hace falta que sea de afuera para que sea bueno. dos artistas argentinas haciendo shows de nivel internacional. q bien representados estamos locooo 🇦🇷💘💘