Siempre me demostraste qué nunca me amaste, amabas lo que te daba y como eso te hacía sentir.....y una noche no pude más.
Otras han cometido el mismo error que yo hasta con consecuencias, pero simplemente no me elegiste....se te daba mejor herirme que elegirme.
Es fácil compartir los buenos momentos con alguien. Lo difícil es quedarse cuando llegan los días grises, el silencio o el mal humor. Ahí es donde se pone a prueba el cariño de verdad.
Este elefante parece entender algo que a veces olvidamos: querer a alguien también significa acompañarlo cuando no está en su mejor momento.
No puedes obligar a nadie a comunicarse, a escuchar o a cambiar lo que te duele. Y asumir esto no elimina el daño pero sí evita una insistencia inútil que te desgasta aún más. Sin la disposición del otro luchar para que cuiden del vínculo es una batalla perdida. Y la verdadera victoria es renunciar a ella