“Largo tiempo el peruano oprimido” nunca estuvo tan bien hecha una frase.
En el Perú por alguna razón se desprecia la comodidad y se romantiza el sufrimiento. Como si no fuéramos merecedores de algo bueno, ¿si no estamos sufriendo significa que no lo estamos haciendo bien?
A veces me dan ganas de escribir esa carta con muchísima elocuencia. Sin embargo, pienso si realmente lo vale, si vale la pena arriesgarse a que nada salga como uno espera.
Al final del día, sé que llegaré a la conclusión de que vale la pena hacer todo lo que salga del corazón.