todo lo que se ha podido decir de la bola negra se queda en simples palabras una vez eres tú la que estás en la sala del cine y escuchas las primeras notas de la nieve
corro, sin mirar, hacia un vacío existencial.
noto cómo la sal se incrusta en mis heridas.
caigo de cabeza, sé que me voy a empapar
y yo no sé nadar, perdida en este mar.
Yo descubrí esto un día por azar cuando mi móvil, que iba en una mochila un poco prieta, se puso a pitar como loco y al sacarlo vi que estaba llamando al 112.
Doy fe de que funciona y de que te puede salvar la vida cuando no estás ni para marcar el 112.