Me encanta cómo el Mundial ayuda a recordarte las distintas etapas de tu vida. Dónde estabas, con quién lo veías y hasta cómo era el mundo en ese momento. Nostalgia pura.
No hay sentimiento que dé más paz mental en la vida adulta que cuando se cancela a última hora un plan al que tú no querías ir, pero al que te daba pena decir que no.