Nos va a llevar un tiempo, porque perder una final duele, y al dolor hay que darle su lugar. Pero un día nos vamos a despertar y nos vamos a acordar, sobre todo, de las cosas increíbles que hizo Messi en su atardecer, y de lo que sufrimos con Cabo Verde, y de cómo resucitamos en 12 minutos en octavos, y de los goles de Julián y Lautaro contra Suiza, y de cómo se lo dimos vuelta a los ingleses en la semifinal. Y vamos a darnos cuenta de que hicimos un Mundial increíble, y todo mientras teníamos que bancarnos a un montón de imbéciles que hablaron hasta por los codos, imbéciles que no tienen ni idea de fútbol ni de nuestro modo de ser y de actuar, tejiendo teorías conspirativas que nos indignan, pero en el fondo deberían causarnos gracia.
Los más grandes ya lo vivimos en Italia 90: hay Mundiales que no te dejan una estrella más en el pecho, pero alimentan tu Historia.
Así que gracias, Selección Argentina. Un abrazo grande y gracias por todo.
Le machacaron a los jóvenes que no hay solución para todos,que los que ganan se lo merecen por merito propio,que no tienen obligación alguna de mirar atrás o abajo y ayudar al caido. ¿Ahora nos sorprendemos que se agrupen por miles a subestimar la pandemia y creerse invencibles?
No hay soluciones mágicas, no hay tests que curen, no hay inmunidad de rebaño natural sin muertos, no hay cuarentena inteligente. Aislamiento, distanciamiento, tests positivos y aislamientos, y protección del personal de salud.
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Conducen un país, señores. Legislen.