Si algún día van a hablar mal de mí, ojalá nunca los haya acompañado a casa, prestado dinero, hecho favores, dado regalos ni abierto mi corazón. Duele terminar en la boca de personas a las que un día les tendiste la mano y después olvidaron todo.
Valoro a quienes saben pedir perdón, reconocer sus errores, decir que te extrañan y hablar después de una diferencia. A quienes dejan el orgullo a un lado antes que perderte. Esa madurez y ese cariño son los que hacen que alguien valga la pena tener cerca.