La celebración ha sido flojita, la verdad. Estuvo mejor la de la Eurocopa. Lo que apetecerá de verdad será ver los documentales que se hagan sobre esta Copa del Mundo, porque la cantidad de historias potentes que tiene esta Selección es impresionante. Habrá que esperar.
En 2010 vi la final del Mundial de Sudáfrica en la Plaza del Pilar de Zaragoza, con pantallas gigantes y miles de personas.
Tenía 17 años, estaba con mis amigos y era uno de esos momentos que sabes que vas a recordar toda la vida. España campeona del mundo por primera vez. Histórico.
Han pasado 16 años.
Esta noche veré la final desde una casita rural en Cantabria, con jardín, con la playa a cinco minutos y con dos niños correteando por ahí. La más pequeña espero que esté dormida. Los dos mayores van a ver el partido conmigo y con su madre, cenando tranquilamente delante de la pantalla.
Todo lo contrario a aquella noche y, sin embargo, igual de feliz. Quizá más.
La vida cambia de una forma que cuando tienes 17 años no puedes ni imaginar. Y qué suerte poder estar aquí para verlo.
Vamos España 🇪🇸
El partido de España pasa por tirar mucho de lejos y estar atento a los despejes de Maignan. Portero que no coge un balón y deja rechaces impropios de un portero profesional. Si no me creéis miraros cualquier recopilatorio de sus paradas y analizáis cuantos despejes malos hace.
Sí, amigos, las nuevas generación son mejores: más inclusivos, más integradores, menos racistas, menos machistas y menos homófobos (entre otras cosas) de lo que fueron las anteriores.
Enorme, Lamine.
Y sí, el fútbol, que es una cosa que siempre he dicho que lo intoxica todo, es del mismo modo una herramienta poderosísima para cambiar el mundo.
No hay nada como el Mundial. Llevaba años sin levantarme tan nervioso un día de partido. Disfrutemos de esta generación y de días como este, no sabemos cuándo volveremos a estar en unas semifinales.
Lamine Yamal, sobre las palabras de Mariano Rajoy donde decía que Francia jugaba "sin franceses".
"El fútbol si sirve para algo es para integrar. No hay mejor ejemplo de integración que Francia y España".
El Mundial de Pau Cubarsí, en una temporada donde ya había crecido mucho con el Barça, me está haciendo cambiar mi opinión sobre él por completo.
Es uno de los mejores centrales del mundo y no para de crecer.