No tiene sentido que apliquen una sanción tan severa como la anulación del gol de último minuto a algo que no es en lo absoluto detectable por el ojo humano. Imposible que el jugador pueda advertir que está en fuera de juego. Dos decisiones que destrozaron la emoción del fútbol.
"Puedo discutir con amigos por motivos intelectuales, mil y una veces. No necesito que alguien piense igual que yo para seguir queriéndolo. Pero no puedo pasar por alto la mentira, hacer de cuenta de que no existió. La amistad debería ser a prueba de balas. El tema es que, cuando aparece una fractura tan grande, cuando te das cuenta de algo oscuro y toda la historia previa empieza a tambalear…
¿Cómo seguís adelante con una relación, una vez que se instaló la desconfianza entre todos? ¿Cómo sabés si la verdad va a volver alguna vez a la boca de un amigo que te traicionó?"
A mí lo que sinceramente me parece fascinante es que sea un fenómeno tan imposible de ser globalizado, traducido a otras latitudes. Es nuestro. A nadie más le importa. Todo nuestro. Un tesoro enterrado en el fin del mundo.