Normalicemos saber que hay decisiones correctas que nos van a romper el corazón, que hacer las cosas bien requiere muchísima más valentía que hacerlas mal, que empezar de cero da pánico, que da miedo arriesgarnos pero siempre, ser valiente y buena persona tiene su recompensa.
Mario Benedetti tenía tanta razón cuando dijo:
"Nada más doloroso que el silencio entre dos personas que se aman separándose, porque una no supo ordenar sus prioridades y la otra tuvo que elegir el amor propio.”