lo mejor que me pasó fue entender que nadie merece mi tiempo o mi atención si no es capaz de darme la suya o valorarme. Desde ahí dejé de quedarme donde no había lugar para mí, de esperar cosas que no iban a llegar y de estar para gente que no lo merecía.
Por respeto hacia mí, prefiero que no me relacionen con nadie de mi pasado, ni me cuenten sobre la vida de personas con las que ya cerré ciclos. No es mi asunto, no me interesa y estoy bien así.
Tuve una amiga a la que quería mucho, por diferentes actitudes de ella en la vida me alejé. Ayer vi algo que hizo que reafirmó mi decisión. De la gente de mierda hay que alejarse sin titubear.
Quisieron venderme la idea de que Dios solo se encuentra en una iglesia. Pero yo lo conocí en mi soledad, en mis miedos, en mi sufrimiento, pero también en mis procesos, en mis logros y en mis triunfos.