Duele que te hagan quedar como una mala persona cuando sabes cuántas veces dejaste de pensar en tí para priorizar el bienestar de los demás. Es cierto que muchas personas solo ven lo que no hiciste, pero olvidan todas las veces que estuviste cuando nadie más estuvo.
A mí no me preocupa la versión que otros cuenten de mí ni cómo decidan pintarme. Yo sé con quién fuí luz y con quién tuve que defenderme. Mis actitudes fueron respuestas, nunca ataques. Cada quién carga con su conciencia, y la mía duerme tranquila.