El 12 de octubre no es una fecha más en el calendario: es el latido de una civilización que cruzó océanos no para destruir, sino para unir. Es el día en que dos mundos se encontraron y, con todas sus sombras, dieron lugar a algo nuevo, irrepetible: la Hispanidad, una comunidad de sangre, lengua y espíritu que ningún imperio moderno ha logrado romper. Nos quieren convencer de que debemos avergonzarnos, pedir perdón por haber llevado la palabra donde reinaba el silencio, por haber sembrado templos donde solo había miedo. Pero la verdad no se borra con panfletos ideológicos: fuimos y seguimos siendo una civilización creadora, que mezcló culturas, no las aniquiló.
La Hispanidad no es pasado, es identidad. Es la herencia de quienes hablaron en castellano a Dios y a la tierra, de quienes levantaron ciudades, universidades y templos en medio de la selva y el desierto. Es el vínculo que une a millones de almas desde Manila hasta Buenos Aires, desde Sevilla hasta Quito. No hay conquista sin dolor, pero tampoco hay historia sin grandeza. Y hoy, mientras intentan fragmentarnos con banderas inventadas y culpas ajenas, recordar el 12 de octubre es un acto de resistencia. Porque defender la Hispanidad es defender la memoria, la fe y la unidad frente al olvido programado. Somos hijos de una misma llama que ni el tiempo ni la propaganda podrán apagar.
#12deOctubre
#DiadelaHispanidad
He leído varios artículos dañando mi persona. Sé que he tenido partidos malos, soy consciente. No me escondo y doy la cara. Realmente estoy triste. De mí pueden decir muchas cosas, pero bajo ningún punto de vista pueden decir que me niego a jugar. He dado todo y más por este club, he jugado fracturado, lesionado y jamás me he quejado ni he pedido un descanso.
Tengo una buena relación con el entrenador la cual me hace sentir con la confianza de poder decirle cuál es la posición que más me gusta dentro del campo, pero siempre, siempre le hice saber que estoy disponible para cumplir en cualquier lugar, en cualquier viaje y en todos los partidos
Deje el alma en este club y lo seguiré haciendo, aunque a veces no alcance o no esté jugando como quisiera, lo juro por mi orgullo que jamás me rendiré y lucharé hasta el final jugando donde sea