No normalicemos nunca lo que lograron. Cuatro tรญtulos en cinco aรฑos y dos finales del mundo consecutivas. Toda una generaciรณn deseaba vivir lo que nuestros viejos vivieron en el 86. Ahora vamos a ser nosotros los que vamos a contarles a nuestros hijos lo felices que nos hicieron.
Perdรณn si parezco distante, enojada o difรญcil de entender. La verdad es que estoy luchando con cosas que me duelen mรกs de lo que puedo explicar, y estoy intentando no romperme.