Hoy es uno de los peores días de mi vida. Vuelvo a lesionarme después de un año muy complicado, en el que la pubalgia me ganó muchas batallas, pero no la guerra. Conseguí superarla con trabajo, sacrificio y, sobre todo, responsabilidad.
Fue un año y medio de sufrimiento, tristeza, incertidumbre y ansiedad. No sabía cuándo volvería a jugar sin dolor ni cuándo recuperaría una vida normal. Llegué a convivir con el dolor en cosas tan simples como ir al baño, subir y bajar del coche o simplemente disfrutar del día a día.
Volver a ser feliz jugando al fútbol era mi mayor prioridad, junto a recuperar la sonrisa. Porque sin una sonrisa, sin disfrutar y sin ser feliz, no puedo rendir al máximo nivel.
Lo superé. Después apareció una lesión en el isquio, que volvió a ponerme a prueba. Una vez más dejé de sonreír, pero tampoco iba a detenerme.
Ayer me provocaron una nueva lesión tras una acción en la que un compañero de profesión actuó llevado por la frustración, el descontento y la tristeza por la situación que atravesaba. Fue una jugada que, en mi opinión, se podía haber evitado porque era completamente innecesaria.
Pero esto tampoco me va a detener. Sé que Dios tiene un plan para mí y seguiré luchando hasta el último instante para volver a hacer lo que más amo: jugar al fútbol, ser feliz y dar muchas alegrías.
Gracias de corazón a todos por vuestros mensajes de apoyo.
La historia no ha acabado nos vemos en los antes posible en este mundial
Lo que viene se construye acá. Lo que venga después de este papelón se construye en base a estos nombres. Se construye en base a gente que se juega la piel con la camiseta de Uruguay y la primera decisión del técnico tiene que ser darle la cinta de capitán a Rodrigo Bentancur.
Que lo puteen y lo sigan puteando, fue el único que entendió como se tenía que jugar este partido. Que en ocasiones se pasó de revoluciones no tengo dudas, pero en estos partidos hay que jugar fuerte.
El fútbol nunca se jugó en puntitas de pie.
Es increíble que prácticamente todo el que lleva una camiseta de Portugal tenga a CR7 en la espalda. El jugador más influyente de la historia. Esta imagen es oro.
Hablemos de este MOMENTO HERMOSO. Maxi Araújo dedicándole su gol ante Cabo Verde a Luis Suárez. El ferrocarril uruguayo se besó tres dedos y el vendaje en la muñeca, tal y como lo ha hecho Lucho durante muchos años de su carrera profesional. Maxi creció viendo a Lucho haciendo historia en Mundiales. Y hoy, que él está brillando en el mejor torneo que existe, no se quiso olvidar de su ídolo. Homenaje al máximo goleador histórico de Uruguay en plena Copa del Mundo. La sonrisa de Luis, que vivió esta secuencia desde el estadio, lo dice absolutamente todo. POR SIEMPRE EL PISTOLERO.