Hay un tipo de personas que no disfrutan salir de casa.
Se sienten en paz en su propio cuarto, en su propio mundo.
Y si salen, es solo porque no les queda de otra —van, hacen lo que tienen que hacer y regresan rápido, sin hablar casi con nadie.
Son esas personas que tienen uno o dos amigos de verdad, y con eso les basta.
Su teléfono casi siempre está en modo silencioso. No esperan llamadas, ni mensajes, ni que alguien les pregunte cómo están.
Pueden pasar horas mirando el feed de las redes sociales, sin escribir ni una palabra, sin comentar nada.
Disfrutan el olor del café recién hecho, leer un buen libro, ver llover, escuchar música suave y sentir la compañía tranquila de su perro o su gato.
A menudo la gente los llama “raros”, “mamones”, “complicados”, “introvertidos” o hasta “locos”.
Pero no lo son.
Solo son diferentes: prefieren escuchar sus propios pensamientos antes que el ruido del mundo.
Créditos a su autor.
Por favor, dejemos ya la moda de las casas minimalistas en blanco cual sala de espera de clínica dental y volvamos al estilo colonial español, llenas de luz natural, color y vida.
@MariaOmullony Muchísima suerte donde vayas María, te mereces todo lo mejor que te pase. Eso no quita que nos dé mucha pena que te vayas, pero sabemos que el Aula y Valladolid siempre serán parte de ti