estoy en un punto de mi vida en que si no vas a considerarme de la misma manera que yo te considero, no hay razón para que estemos en la vida del otro.
Si fuera una mujer interesada ya tendría la vida resuelta desde hace tiempo, pero no puedo dar abrazos si no tengo ganas, ni decir un “te quiero” si no lo siento.
Recibir halagos por tu apariencia física está bien, pero cuando alguien te felicita por tu personalidad, tu mentalidad, tu risa, lo genuino que es tu corazón, eso es demasiado bonito y se siente diferente.
Una mujer se enamora por la manera en que la tratan, y se desenamora por la misma
razón. Así que, un hombre no pierde frente a otro hombre, sino frente a sí mismo.