La responsabilidad afectiva no es solo evitar herir, es entender que todo lo que haces, lo que dices, lo que callas, cómo actúas, deja huella en la mente y el corazón del otro.
No se trata de prometer, sino de ser consciente de lo que generas.
deje de seguir a ese amigo que me acompañó en mi peor momento porque me hizo daño, ese es el claro ejemplo de que ya aprendí a soltar y no pienso soportar gente que no suma a mi vida