Una reunión urgente y convocada por Whatsapp para incumplir su propio reglamento, su propia ley, y evitar tener que hacer públicos los expedientes del ático. Huele que apesta. Y por mucho que se empeñe, todo saldrá a la luz.
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Madrid es una ciudad que cuando quiere, puede. Puede meter un circuito de Fórmula 1 en mitad de la ciudad. Puede levantar un estadio en un descampado para las doce noches de Shakira. Lo que nunca puede es cerrar una nave donde se explota a mujeres, quitar unos olores o frenar un crematorio junto a un colegio. Todo depende de para quién.
Queremos ciudadanos TODOS de primera, con los mismos derechos y, también, con derecho al voto.
El PP y la ultraderecha cercenan el derecho al voto de miles de ciudadanos españoles cuyos padres fueron obligados al exilio.
Nos veremos en las urnas y les volveremos a ganar.
APUNTE El juez Peinado tiene un problema. Se va de vacaciones el miércoles hasta el 18 de septiembre. Por eso quiere la audiencia preliminar mañana. Pero el abogado de Begoña tiene audiencias en Barcelona y ofrece venir el miércoles. Pero es que ese día Peinado se larga.
Es curioso que todas estas imágenes no aflorasen los primeros días y sí algunas que ni siquiera guardaban relación con los hechos. El sesgo de las redes ha sido en este caso más claro que nunca.
El Supremo ha creado una nueva categoría de español: el que tiene la nacionalidad plena, pero no puede votar.
Hoy ha suspendido el voto exterior de quienes la obtuvieron por la ley de nietos, hasta que haya sentencia. Se está contando como si fuera un fraude electoral. No lo es. Qué dice el fallo, por qué lo dice y el lío que viene. 🧵
Bochorno para Cembrero y los demás falseadores
Ayer les hablé de la salida a la luz de una serie de vídeos autentificados que rebaten, de manera tan contundente como concluyente, el relato que la maquinaria mediática española ha procurado construir en torno a lo ocurrido en Ceuta los pasados días 30 y 31 de julio.
Dije que estos vídeos dan al traste con las teorías que se han venido propagando —cada una más disparatada e insensata que la anterior—, según las cuales Marruecos estaría implicado en una supuesta «guerra híbrida» contra España cuya finalidad última sería la recuperación de Ceuta y Melilla.
Pues bien, como la verdad termina tarde o temprano por salir a la luz y prevalecer sobre la mentira y la falsedad, ahora están apareciendo informaciones e imágenes que rebaten, refutan y desmontan toda esa montaña de falsedades, conjeturas y acusaciones que se han venido difundiendo durante los últimos 37 días sobre Marruecos y que han contribuido a alimentar una campaña de acusación y demonización contra nuestro país.
Hoy he visto en La Sexta la intervención de Marcelino Madrigal, @SoyMmadrigal, analista en redes sociales, quien ha mostrado imágenes del lado marroquí de la frontera correspondientes al 30 de julio. Madrigal explica que las cargas de las fuerzas de seguridad marroquíes se produjeron después de que estas se vieran «desbordadas» tras la primera entrada masiva y subraya que las imágenes demuestran que hubo «intervenciones de la Policía los días 30 y 31».
Pero hay algo todavía más revelador. Madrigal expresa su sorpresa ante el escaso eco que ha tenido un hecho de enorme importancia, pues mientras se producía la entrada masiva en Ceuta, hubo también un intento de entrada en Melilla. Según sus propias palabras, «poco se comenta que en Melilla hubo un intento de entrada exactamente igual que en Ceuta y que lo impidieron las fuerzas marroquíes y hubo unos disturbios muy graves en esos días». Y añade: «Y, sin embargo, eso no se ha comentado».
¿Cómo se explica que un elemento de semejante relevancia haya recibido tan poca atención? Si el relato dominante durante estas últimas semanas ha presentado a Marruecos como responsable de haber facilitado u «orquestado» deliberadamente los acontecimientos de Ceuta, el hecho de que las fuerzas marroquíes estuvieran simultáneamente tratando de impedir otro intento de entrada en Melilla constituye, como mínimo, un elemento que debería formar parte de cualquier análisis serio sobre lo ocurrido.
Madrigal va incluso más lejos. Señala que «los vídeos están ahí y quien quiera puede verlos y sacar sus propias conclusiones» y afirma que los agentes se «dedicaron a salvar vidas, que es lo que podía hacerse».
Y les pido que se fijen también en Ignacio Cembrero, a quien yo llamo el apóstol de las falsedades y el cheerleader de esta campaña de demonización de Marrueco, y, en particular, en su lenguaje corporal mientras Madrigal expone hechos y argumentos que chocan frontalmente con el relato que Cembrero ha venido defendiendo durante los últimos 37 días.
Refiriéndose al controvertido informe del CENIF, el señor Madrigal afirmó que «técnicamente es bastante malo y bastante flojo». Y añadió: «Se infieren, se deducen una serie de razonamientos basados en unas causas, se tergiversan y tiene un sesgo total».
La valoración del señor Madrigal no puede ser más elocuente y reveladora sobre las tergiversaciones y debilidades metodológicas que, según él, contiene este informe, utilizado posteriormente por numerosos medios de comunicación españoles como uno de los principales fundamentos para acusar a Marruecos, sin siquiera tomarse el tiempo necesario para diseccionarlo, contrastar sus afirmaciones y cuestionar su metodología.
Es más, Madrigal recurre a un ejemplo particularmente esclarecedor para poner de manifiesto los problemas que plantea esa metodología. Según explicó, si aplicáramos el mismo razonamiento empleado por el informe a determinadas imágenes de la actuación de las fuerzas españolas, «tendría que decir que los guardias civiles permitieron y guiaron a los inmigrantes la entrada porque las imágenes lo demuestran así». Pero, añadió, «sabemos que el contexto no es este, que no fue así». Los agentes españoles, según explicó Madrigal, trataron de evitar una tragedia mayor permitiendo finalmente que aquellas personas entraran.
El argumento resulta especialmente significativo porque pone de relieve el problema de extraer conclusiones sobre intenciones y responsabilidades a partir de imágenes aisladas de su contexto. Si unas imágenes de guardias civiles españoles permitiendo el paso pudieran interpretarse, siguiendo esa metodología, como prueba de que «guiaron» deliberadamente a los migrantes hacia Ceuta, cuando sabemos que existían otras circunstancias que explicaban su actuación, la mera observación de determinadas imágenes del lado marroquí tampoco bastaría, por sí sola, para establecer la existencia de un «guiado activo» de los flujos por parte de las fuerzas de seguridad marroquíes.
Más importante aún, Madrigal se refirió a otra de las inferencias contenidas en el informe del CENIF que también fue ampliamente explotada por los medios españoles para apuntalar la tesis de una implicación marroquí en lo ocurrido. En este sentido, cuestionó la solidez de la conclusión según la cual habría habido «policías de paisano» entre la multitud de jóvenes que cruzaron a Ceuta. El CENIF habría sustentado esta conclusion en la apariencia, la edad, la forma de vestir y la mirada de determinadas personas que aparecen en las imágenes.
A este respecto, Madrigal señaló: «La alegación, sobre la base de la apariencia, de unos policías de paisano, en la que se infiere que son eso exactamente por la forma de vestir, por la edad, por la forma de mirar... Bueno, si aplicamos esta misma metodología a los vídeos que hemos visto de la destrucción de los campamentos en la playa de Ceuta de los inmigrantes, pues tendría que haber un montón de policías infiltrados».
La comparación vuelve a poner el foco en el mismo problema metodológico, es decir, convertir determinados rasgos visuales en prueba de una identidad o función que las propias imágenes no permiten establecer por sí solas. La edad, la vestimenta, la constitución física o la mirada de una persona pueden suscitar una hipótesis, pero no bastan, sin elementos adicionales de corroboración, para establecer que se trata de un miembro de las fuerzas de seguridad actuando de paisano.
Finalmente, cuando el señor Cembrero, visiblemente incómodo con lo que estaba escuchando, trató de interrumpir a Madrigal, este insistió en que, si lo que verdaderamente se pretendía era ayudar a los ceutíes y esclarecer lo ocurrido, en lugar de polemizar, tratar de «sacar un rédito electoral» o cuestionar su valoración, como intentó hacer también una de las tertulianas, la situación habría sido mucho mejor para los propios ceutíes.
La intervención de Madrigal resulta, por tanto, particularmente relevante porque no se limita a ofrecer una interpretación alternativa de lo ocurrido, sino que cuestiona la propia metodología mediante la cual determinadas observaciones fueron transformadas primero en inferencias y posteriormente presentadas en el debate público como indicios de una actuación deliberada de Marruecos. Ese es precisamente el aspecto del informe del CENIF que habría requerido un escrutinio mucho más riguroso antes de utilizarlo como fundamento de acusaciones de semejante gravedad.
A estas alturas, puedo decir de manera tan contundente como clara que Marruecos ha sido víctima de una campaña de demonización criminal por parte de numerosos medios de comunicación españoles y de toda una armada de analistas y tertulianos que han demostrado una alarmante falta de rigor, escrúpulos y honestidad. Durante semanas se han acumulado acusaciones, inferencias y conjeturas hasta construir un relato prácticamente cerrado sobre la responsabilidad marroquí, mientras que imágenes y hechos susceptibles de cuestionar ese mismo relato apenas recibían atención.
Muchos han aprovechado lo ocurrido para alimentar una narrativa sobre Marruecos y sacar de esta crisis réditos políticos, mediáticos y financieros. Ahora que empiezan a aparecer imágenes que obligan, como mínimo, a reconsiderar algunas de las certezas que se han presentado como hechos consumados, sería deseable es el deber de quienes llevan 37 días acusando y sentenciando con tanta seguridad demostrar la misma diligencia a la hora de rectificar, matizar o, sencillamente, reconocer que la realidad era bastante más compleja de lo que quisieron hacer creer.
Por otra parte, ya es hora de que las autoridades marroquíes empiecen a alzar la voz para exigir a las fuerzas políticas y a los medios de comunicación españoles el respeto que merece nuestro país, e incluso de que contemplen la posibilidad de emprender acciones judiciales contra todos aquellos falseadores y propagandistas que han aprovechado la tragedia ocurrida en Ceuta para dar rienda suelta a su odio atávico hacia Marruecos y contribuir a crear un clima de hostilidad y animadversión hacia nuestro país pocas veces visto hasta ahora.
Por otra parte, ha llegado el momento de que los medios de comunicación marroquíes, que disponen de recursos más que suficientes, empiecen a hacer su trabajo y articulen una respuesta informativa a la campaña desplegada por numerosos medios españoles. Resulta incomprensible y, al mismo tiempo, immoral que permanezcan de brazos cruzados mientras nuestro país es blanco de una campaña de desprestigio y demonización sin precedentes.
Dinero no falta en estos medios de comunicación. Lo que falta es una verdadera conciencia del deber nacional y moral que tienen de hacer su trabajo como es debido y de movilizar todos sus recursos humanos y financieros en momentos delicados como el que estamos viviendo. Su responsabilidad es investigar, documentar y sacar a la luz los hechos que otros han pasado por alto, así como exponer la hipocresía y la mala fe de quienes llevan años dándonos lecciones de moral y consideran que, por pertenecer a una democracia, son automáticamente depositarios de los valores humanos más nobles. @sanchezcastejon@jmalbares@MarlaskaGrande@Lahcenhaddad
🔴 EXCLUSIVA: "La Fiscalía del Tribunal Supremo tiene en su mesa, desde el 20 de agosto, una denuncia por un presunto delito de cohecho pasivo que habría cometido Isabel Díaz Ayuso en el viaje que hizo a México en mayo".
@dfernandez1975, en #MalasLenguasN