Lo que pasó en Chiapas con el niño de 7 años al que violaron, grabaron y después difundieron el video, no es un hecho aislado.
¿Saben por qué esos hijos de puta se grababan tan tranquilos, incluso riéndose? Porque ese material no se queda en un solo teléfono. Lo difunden. Lo comparten. Hay personas que consumen e intercambian este tipo de contenido como si fueran malditas barajitas.
En este caso, todo salió a la luz porque a uno de esos imbéciles se le ocurrió subir el video a su Facebook. Pero eso también deja una pregunta aterradora: ¿a cuántos lugares más llegó antes de que se descubriera?