El Perú se une en oración por la salud del Papa León XIV🙏❤️
Ante el anuncio de su próxima intervención quirúrgica, Mons. Carlos García, presidente de la CEP, invita a los fieles y a todas las personas de buena voluntad a unirse en oración por la salud del Santo Padre.
En Japón existe una palabra para esto: karōshi (過労死), “muerte por exceso de trabajo”. No es una metáfora ni un meme: es un fenómeno real documentado desde los 70 y discutido formalmente desde los 80.
@chalopale Coincido con la lógica de incentivos: el mercado necesita consumidores con ingresos y seguridad; la pobreza es mala para la economía real. El punto clave es diferenciar “izquierda” de “clientelismo”: el problema no es la etiqueta, es el modelo que fabrica dependencia.
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Pregunta real: ¿te ha pasado ver a alguien que se mata trabajando y aun así lo sacan, mientras otro sube por exposición o política? Cuéntalo en 2 líneas (sin nombres). Quiero leer patrones.
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¿Qué hago yo con esto? 3 cosas: 1) entregar resultados visibles, 2) documentar impacto (mini portafolio / indicadores), 3) construir opciones (red, clientes, habilidades). No para irte mañana, sino para no vivir con el miedo de un correo.
Te voy a decir algo que incomoda: en el trabajo el “me esfuerzo un montón” no vale tanto como creemos. Spoiler: no te pagan por sudar. Te pagan por resultado… y a veces ni por eso. Hay gente brillante afuera y mediocre adentro. No es justo. Es real. Va hilo.
Este domingo publiqué en @diariocorreo una columna clave sobre el llamado efecto mariposa del caso Vizcarra. Lo que decida el JNE no solo afecta una candidatura: puede abrir —o cerrar— la puerta para que condenados por corrupción, narcotráfico o violación postulen en todo el país.
No es un debate técnico ni jurídico: es una discusión sobre qué tipo de autoridades queremos. Los invito a leer la columna completa y debatirla. La democracia también se defiende entendiendo las reglas del juego.
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El fin de la diplomacia ideológica y el retorno del pragmatismo
La visita del presidente electo de Chile a Lima es mucho más que un saludo protocolar; es la confirmación de que la Alianza del Pacífico se podría estar reconfigurando y, por qué no, con las próximas elecciones presidenciales en Colombia y Perú, de encontrarse mayor afinidad ideológica y pragmática entre los nuevos gobiernos, se podría tener un especial dinamismo durante los siguientes años.
En ese orden, resulta también interesante el hecho de blindar la frontera para ambos países respecto a la gestión inteligente de la crisis migratoria tras la caída del régimen en Venezuela y combatir el crimen organizado transnacional, por ejemplo, el Tren de Aragua. Ambos países entienden que la seguridad nacional es hoy el gran cimiento posible para el desarrollo económico y que los capitales solo fluyen donde existe imperio de la ley y estabilidad jurídica, garantías que la actual administración busca preservar.
Seamos realistas: en un contexto electoral, es muy probable que los peruanos observemos cómo nuestros países vecinos apuestan por modelos de autoridad y libertad económica que imponen una agenda de seguridad y de aceleración de la economía. Ojalá nuestros candidatos y sus organizaciones políticas sepan leer esta realidad y sepan seducir al elector indeciso o molesto con una clase política distanciada de su realidad.
En mi columna de hoy en @diariocorreo apunto directamente al problema que muchos prefieren maquillar. Si incomoda, bien: era parte del objetivo.
Léela, coméntala y súmate al debate. Las instituciones no se corrigen guardando silencio.
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Se habla del “outsider” presidencial como si fuera la gran solución, pero casi nadie mira el dato incómodo: ¿con qué Congreso piensa gobernar? Si en lugar de 158 candidaturas solo presenta 50 o 60, el resultado es espeluznante: un Ejecutivo débil, arrodillado frente a un Parlamento que, otra vez, terminaría decidiendo quién gobierna y cómo se gobierna.
Eso ya lo vivimos: un gobierno genuflexo al Congreso, sin rumbo, sin capacidad de sostener reformas, sin autoridad real. Y ahora algunos quieren repetir la fórmula, pero envuelta en marketing de “renovación” y “anti-política”.
Los partidos han llegado a estas Elecciones Primarias en un nivel de improvisación brutal. No llenan listas, no forman cuadros, no piensan en gobernabilidad. Solo piensan en llegar. Después, que el país aguante el costo.
La pregunta es directa: ¿vamos a normalizar este despropósito o vamos a exigir proyectos completos, con presidente y con bancada?
Hoy en @diariocorreo publico una columna donde reviso lo que las primarias ponen en evidencia: partidos sin militancia activa, procesos cerrados y una democracia interna que sigue siendo más formalidad que práctica real.
Te invito a leerla y dejar tus impresiones. Que esta discusión llegue a más personas es clave para impulsar una verdadera democratización partidaria.
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Organizaciones oportunistas se inscriben, venden espacios, negocian cuotas y desaparecen hasta el siguiente proceso. Ese ciclo es puro mercantilismo político.
Lo reciente del Congreso es una muestra grave de ineficacia política. No alcanzar los 67 votos para inhabilitar a Betssy Chávez —pieza central en los hechos del 7 de diciembre— no es un simple error de cálculo: es un mensaje de impunidad. Faltaron solo cuatro votos para sancionar políticamente a quien atentó contra el orden constitucional y hoy permanece refugiada en la residencia de la embajada de Mexico protegida por el régimen de ese país.
Mientras el sistema de justicia avanza: el Ministerio Público solicita 25 años de prisión por rebelión y el Poder Judicial dicta orden de captura nacional e internacional, el control político fracasa por ausencias, descoordinación o falta clara de liderazgo y responsabilidad política. Llegar al Pleno sin tener “calculados” los votos revela una gestión parlamentaria deficiente o, peor aún, una preocupante indiferencia frente a la defensa de la democracia.
La inhabilitación por 10 años no es un castigo excesivo ni una revancha. Es la consecuencia mínima —prevista en el artículo 100 de la Constitución— ante una infracción flagrante. No es un tema ideológico; es un asunto de responsabilidad institucional. No puede permitirse que quienes intentaron quebrar el orden democrático vuelvan a administrar lo público.
La reconsideración ya está presentada. Es la última oportunidad para que el Congreso corrija este despropósito. El país observará si prevalece el blindaje disfrazado de abstención o si, finalmente, pesa el compromiso real con la institucionalidad que todos juraron defender.
Agradezco al periodista Fernando Vivas (@arkadin1) por la mención a mi análisis en su más reciente columna en @elcomercio_peru sobre el caso de Martín Vizcarra y su plancha.
Como señalé, el JEE debiera hacer una valoración profunda: o permite el abuso del derecho de participación política de un partido que contraviene sus propios estatutos, o prima el respeto a la seguridad jurídica del proceso electoral.
El riesgo es que el antivizcarrismo presione para tachar una plancha que, de por sí, enfrenta el ordenamiento jurídico.
Insisto: debieran declarar improcedente la fórmula presidencial para asegurar que el respeto a la ley esté por encima de la "osadía" política.
Derogar normas ineficaces, fortalecer la institucionalidad y apostar por la inteligencia son pasos urgentes para enfrentar al crimen organizado con resultados reales. Porque la seguridad no puede seguir siendo una promesa: debe ser una política de Estado.
Lo ocurrido con los policías involucrados en el reportaje de @Cuarto_Poder no es solo un hecho criminal; es un síntoma del colapso institucional. Cuando aquellos que deben protegernos se convierten en verdugos, el Estado pierde su legitimidad más básica.
Urge una reforma profunda de la @PoliciaPeru; una no cosmética ni punitiva, sino estructural, que erradique redes de corrupción enquistadas y restablezca la ética del servicio público. Pero esta reforma no servirá sin una transformación paralela del sistema judicial y de la @FiscaliaPeru, hoy atrapados en un garantismo extremo que confunde derechos con impunidad.
Esta transformación se tiene que hacer junto a una inversión seria en el sistema de justicia. Dotarlo de profesionales competentes que accedan a la magistratura mediante procesos verdaderamente meritocráticos, con buenos sueldo, incentivos económicos adecuados y condiciones que revitalicen la carrera pública en el Poder Judicial y Ministerio Público. Solo así se podrá construir una justicia eficiente, capaz de sancionar con firmeza y sin privilegios.
El próximo gobierno tiene el deber ineludible de asumir estas reformas como una política de Estado, no como una bandera electoral. Sin seguridad, sin justicia y sin instituciones íntegras, no hay futuro posible.
El nuevo pronunciamiento de Martín Vizcarra revela su estrategia de victimización mientras desafía las normas que lo inhabilitan. Califica de “arbitrariedad” lo que en realidad es la aplicación de tres sanciones políticas vigentes.
Pretende confundir su situación legal —producto del Vacunagate— con un derecho colectivo, alegando que se vulnera “el derecho de todos los peruanos a elegir”. Además ofrece una medida cautelar ante la CIDH como si fuera una salida inmediata, cuando sabe que no lo es.
La maniobra es evidente; su hermano encabeza ahora la plancha presidencial, y el busca endosar su capital político al apellido. Es así como el “vizcarrismo” intenta sobrevivir, aunque sea por sustitución.
Y para cerrar el círculo, Vizcarra se autoproclama “Jefe de Campaña Nacional”. No puede ser candidato, pero actúa como tal. En la practica es él el candidato aún que en el papel sea su hermano.