Imagínate estar en el verano italiano recorriendo con tu pareja, que sean las 19 y te estés bañando y preparando para salir a comer una pasta y después caminar de la manito mientras comen un gelato y se dan muchos besos bajo la luz de la luna. No necesito más nada.
El gesto de bondad más infravalorado es dejar que la gente sea como es. Déjalos pronunciar mal una palabra, hablar demasiado de una serie que les encanta o emocionarse por algo que tú no entiendes. Todos tienen algo que les hace brillar. Déjalos brillar, aunque tú no lo entiendas.