NO LE DEBO RESPETO A QUIÉN ME LO FALTO
PRIMERO, NO LE DEBO EMPATÍA A QUIEN SE BURLO DE COSAS QUE SABÍA QUE ME DOLÍAN, Y MUCHO MENOS LE DEBO LASTIMA A QUIEN SABÍA LO QUE HACÍA Y NO LE IMPORTO.
Cuando te das cuenta de que todo está carísimo y, aun así, Dios no ha permitido que te falte el alimento, un techo donde vivir ni que tus manos queden vacías.