Bolaños entra en pánico: fulmina al juez enlace de Francia y Suiza, pieza clave en la persecución de delitos financieros como el de Zapatero.
Una maniobra de autócrata para dinamitar la cooperación judicial y proteger a su amo.
Quieren destruirlo todo para tapar su corrupción.
Esta es Silvia Martínez Cantón, la jueza de enlace de España con Suiza y Francia.
Su labor fue fundamental en los suplicatorios que se mandaron desde estos países que desembocaron en la imputación de Zapatero.
Sin embargo, el Gobierno la ha laminado cesándola de su cargo “por pérdida de confianza”.
Todo mi apoyo a esta jueza. Honor.
Te dicen que las pensiones son demasiado altas y que los salarios también.
Su alternativa es darle un tajo a las primeras y contener los segundos porque es lo mejor para todos.
No les creas.
Hay que mejorar pensiones y salarios.
¿Recortar?
Sí, los beneficios empresariales.
Estaban frotándose las manos pensando que el asesinato de la niña en Barcelona era un caso de violencia de género y poder usarla como carroña. Ha sido tener indicios que ha sido obra de un islamista y ya han pasado de ella como de la mierda.
Se especula porque el bien es escaso pedazo de ignorante @gabrielrufian
Que los precios suban es señal de que la asignación se está realizando con una demanda creciendo por encima de la oferta, pedazo de ignorante.
Todo lo que planteas agrava el problema
Hablas de 60.000 familias como si detrás no hubiera también propietarios con nombres y apellidos.
Yo soy una de ellas.
Cinco años y medio sin poder disponer de mi vivienda.
La recuperé hace cuatro meses convertida en escombros.
Mi recompensa fue la ruina y un audio de la “ vulnerable” diciendo que aún debería haberla destrozado más.
Eso también es dolor.
Eso también es insoportable.
Seis años prorrogando una medida excepcional no es proteger. Es trasladar.
La sociedad también somos quienes cumplimos, pagamos impuestos y vemos cómo nuestra propiedad queda suspendida indefinidamente.
Menos consignas.
Más responsabilidad.
A ver, esto no va de un programa ni de un periodista concreto. Va de una dinámica sostenida: de cómo, uno a uno, el gobierno español señala, desacredita e intenta aislar a todo el que no encaje en un periodismo unidireccional, de causa y bandera, que algunos etiquetan como progresista, combativo, militante, libertario, ecologista, feminista, aliado, lo que sea. Un periodismo que hoy, en la práctica, actúa solo como escudo del poder.
El patrón es siempre el mismo: quien no pasa por ese filtro es reaccionario, bulero, ultra, franquista, vendido o traidor. Se dice que en El País los de Caño éramos unos fachas; que Federico no puede ser entrevistado en la televisión pública; que The Objective o El Debate son fango; que ABC, la COPE o El Mundo son proyectos directamente franquistas; que Telemadrid es “Telayuso”; que Iker es un mentiroso; que servidor es un traidor a su patria. Y así sucesivamente. La etiqueta sustituye al argumento. Se descalifica y se da por cerrado el debate.
Mientras tanto, el presidente vive parapetado. Acusa desde la tribuna, pero rehúye preguntas. Viene por ejemplo a Washington y se refugia en algo que denomina «cobertura institucional», una fórmula insólita: su propio equipo informa de la agenda con grandes loas y sin contraste. Sin prensa. Y si se conceden preguntas, se filtran a medios estatales o afines. Lo he visto con mis propios ojos.
El ministro de Exteriores, otro, ofrece ruedas de prensa que duran segundos, comparecencias medidas al milímetro, preguntas seleccionadas, canutazos diseñados para impedir repreguntas incómodas. Y además presiona a compañeros. El mensaje es claro: control de todo, reducción del riesgo, minimización del escrutinio de la prensa.
Y entonces llega lo más preocupante, que es que parte del gremio aplaude o justifica esa reducción. El problema deja de ser individual y pasa a ser estructural. Se crea una masa que, por convicción o por miedo, se alinea con lo que la élite supuestamente bienpensante decide. Se firman manifiestos «contra el golpismo mediático» 😳. Se promueven vetos a periodistas de todo perfil. Se argumenta que los límites de la libertad de expresión están donde empieza la incomodidad del poder ante una pregunta.
Ojalá por una vez el periodismo en España dejara de posicionarse en función del poder para defender algo más básico, el derecho de una sociedad a estar informada sin manipulaciones, sin causas y sin banderas. Con hechos. Y sí, con un corporativismo firme frente a las amenazas del poder. Porque cuando un presidente señala a compañeros, como hizo con Iker, con The Objective, con Naranjo o con quien sea, incluido Vito, nos está señalando a todos, guste o no.
@isabelrguez No tienes vergüenza, Isabel,.
Lleváis 7 años en el poder y solo habéis traído pobreza y miseria. La única solución viable es que te largues.
Es una ventaja que cada uno de nosotros pueda desinstalar Telegram de nuestros teléfonos. Es una desventaja que no podamos desinstalar a Oscar Puente de la gestión de las infraestructuras que utilizamos: no sólo no ha sido útil sino bastante dañino.