le agradezco a la vida por haberme regalado un corazón tan inmenso, lo han herido más de lo que merecía, lo han puesto a prueba una y otra vez, pero jamás logró llenarse de rencor, sigue latiendo con bondad, aun cansado, aun roto, aun creyendo
y de repente llega un año que te pone a prueba, que te enseña lo que no habías aprendido hasta ahora: a frenar, a tener paciencia, a priorizarte y a vivir un día a la vez. Un año que te enseña a ser resiliente y a valorar que un día con salud y amor ya es un gran día.