Las personas resentidas y envidiosas definitivamente se envenenan solas buscando darte donde te duela.
Hay gente que le molesta tu felicidad, tu energía, tu esencia, tus gustos, lo qué haces y dejas de hacer.
Me vas a extrañar el día en el que le cuentes algo a la nueva persona con la que sales y no tenga ni puta idea de lo que hablas, como cuando me contabas a mí y nos cagabamos de la risa. Somos reemplazables pero no irrepetibles.