Mientras su novio duerme en la habitación, el maricon está recibiendo la verga del docente para poder sentir lo que es un macho de verdad.
⟳ ⨾ ♡ ⤻ DM.
#𝗦𝗲𝘅𝗥𝗼𝗹 #𝗙𝗿𝗲�#𝗙𝗿𝗲𝗲𝗥𝗼𝗹 #𝗥𝗼𝗹𝗚�#𝗥𝗼𝗹𝗚𝗮𝘆 https
Llegaste de la uni, y el mismo tipo que te hace bullying , ahora te hace #cornudo en tu apartamento que rentas con tu delicada novia, por alguna razón no te molesta y grabas la escena, sin perderte ningún detalle😏
Siempre había sido muy unido a mi hermano menor, hasta que para su cumpleaños número 20 decidió llevar a su amiguita de la universidad a almorzar a casa de nuestros padres.
Una hermosura angelical que estaba por cumplir los 20, igual que él: blanquita, rubia, con cara de inocencia pero que sabía perfectamente lo buena que estaba, lo que provocaba y que amaba sentirse deseada y sexy. Delgada, con cuerpo de gimnasio que no temía mostrar, solo porque amaba provocar.
Apenas la vi, mi verga reaccionó. Tuve que tomarle un par de fotos sin que se diera cuenta e ir al baño a masturbarme pensando en ella. Pero no iba a quedar ahí. Esa hembrita tenía que ser mía, tenía que estar dentro de ese cuerpo, disfrutarlo y escucharla gemir mientras me la cogía. Ahora esto era una competencia contra el tonto enamoradizo de mi hermano.
Ese día me hice el indiferente, como si no tuviera ningún interés en ella. Estas chicas huelen a los lamebotas y los descartan de una, algo que la juventud de mi hermano aún no entiende. Se notaba que ella ya lo había catalogado como amigo y él ni se enteraba. Punto a mi favor. Solo le saqué un par de fotos más y ahí quedó todo.
Pasados unos días la agregué en redes. Aceptó la solicitud y me siguió de vuelta. Empezamos a hablar y descubrí que era tierna y juguetona, pero también pícara. Sabía que tenía oportunidad con ella y, la verdad, los sentimientos de mi hermano en ese punto ya ni me importaban. No cuando la tentación tenía ese culo de diabla y esa carita de ángel.
En una charla me dijo:
—Me suelen gustar los mayores, pero nunca he estado con alguien diez años mayor que yo…
-Sonreí y aproveché para invitarla a mi apartamento a ver películas. Ella solo rio y aceptó. Ya sabía a lo que íbamos.
La película ni la vimos. Desde que entró no pude despegar la mirada de sus tetas pequeñitas, redondas, blancas y apretadas por un top que las aprisionaba.
—Te ves muy bien- le dije.
Ella sonrió y contestó:
—Tú también estás muy guapo- dijo con timidez
Esa fue mi señal. Sabía que hoy iba a terminar eyaculando dentro de ella. Pusimos la película, pero no pasaron ni diez minutos antes de que empezara a acariciarla: su cabello que olía delicioso, su abdomen plano, sus piernas que me fue abriendo poco a poco mientras su respiración se agitaba y se ruborizaba. Empecé a masajear su clítoris y ella se descontroló. Se abalanzó sobre mí, metió su lengua en mi boca y me dio el beso más obsceno y delicioso que me habían dado.
La llevé a la habitación. Su teléfono sonaba sin parar. Lo sacó rápidamente mientras yo le comía las tetas y bajaba por su abdomen.
—Mira, es tu hermano- me dijo riendo, mostrándome la pantalla. Él le preguntaba dónde estaba para ir por un café.
Nos miramos a los ojos, nos reímos y seguimos. Le hice sexo oral a esa perfecta, cerrada y linda vagina. Después de un par de orgasmos que la hicieron temblar y llenarme de sus fluidos, saqué mi verga. Se la metí a la boca para que la ensalivara.
—No quiero usar condón contigo, quiero sentirte- le dije.
Ella, con la voz entrecortada:
—Yo también quiero sentirte… Luego solucionamos. Desde ese domingo que tu hermano me llevó a tu casa, fantaseaba con que me tomaras y me hicieras tuya.
Le follé la boca unos minutos y luego se la clavé con fuerza. Su vagina se contraía en cada orgasmo, apretándome más la verga. Ella solo abrió las piernas, se dejó coger y gemía con cada embestida:
—¡Sí… así! Me vengo… ¡me vengo otra vez!
La disfruté más de lo que imaginé y me corrí profundamente en su interior, tal como había fantaseado los días anteriores.
Me tumbé a su lado, ambos agitados y sudorosos. Ella se acostó en mi pecho mientras manoseaba mi verga con cariño.
—Tu hermano está muy enamorado de mí- susurró- me manda flores y me compra chocolates, pero es aburrido… Yo quiero ser tuya.
Solo sonreí, besé su frente y supe que había ganado una perrita sumisa y deliciosa por un buen tiempo.