En septiembre de 1976, la mayor máquina de salsa del planeta aterrizó en Tokio. Eran reyes absolutos en Nueva York y el Caribe, pero nadie sabía qué pasaría al chocar contra la cultura más hermética de Oriente. Esta es la insólita historia de la gira de Fania All Stars por Japón:
La bautizaron ‘Salsa Caravan ’76’: cinco fechas repartidas entre Yokohama, Osaka y Tokio. Jerry Masucci quería abrir el mercado asiático a cualquier costo. Al frente iba Johnny Pacheco comandando una primera línea vocal de ensueño: Cheo Feliciano, Ismael Miranda, Ismael Quintana, Santos Colón y Nancy O’Neill en los coros.
Sobre la tarima, el show era pura electricidad, Roberto Roena bailaba poseído ante la mirada atónita de un público acostumbrado a la solemnidad, mientras Nicky Marrero castigaba los timbales vestido con un insólito kimono verde de karate.
Aunque algunas salas estuvieron a medio llenar, el furor fue auténtico. Los japoneses terminaron rompiendo todo protocolo, se subían al escenario a bailar como podían y les llenaban los brazos de flores y botellas de sake.
Pero detrás del telón, el ambiente era una olla de presión. Greg Mitchell, periodista de la revista estadounidense Crawdaddy, viajó con la delegación y documentó para la posteridad lo que los aplausos tapaban. La convivencia era un campo minado, autobuses retrasando sus salidas esperando una y otra vez a Willie Colón, y paseos turísticos al gran Buda de Kamakura entre silencios incómodos y roces internos.
El choque cultural tampoco perdonó ni en la mesa. En una cena, a Larry Harlow le sirvieron una langosta cruda que, para su espanto, empezó a moverse y saltó fuera del plato, pero el verdadero malestar de ‘El Judío Maravilloso’ no venía de la comida de mar; en privado, confesaba su frustración por tener que tocar noche tras noche el mismo repertorio de siempre.
No era el único. Nicky Marrero se quejaba de que los cantantes acaparaban todo el protagonismo mientras el material musical perdía filo. Mitchell retrató en su reportaje, con detalles, a una orquesta gigante en la cima del mundo, pero sometida al desgaste, el choque cultural y el agotamiento de su propia maquinaria.
La postal definitiva de esa tensión ocurrió al terminar una de las funciones. Izzy Sanabria gritaba al micrófono preguntándole a la multitud si la orquesta no les parecía magnífica. El público aplaudía eufórico. A pocos metros, mientras se abotonaba la camisa tras dejar su trombón, Willie Colón soltó entre dientes su propio veredicto: ‘Esto es una mierda!’.
Más allá de los roces y las peripecias, aquella gira marcó un paso importante en la expansión internacional de Fania y de la salsa. Diez años después, en 1986, parte de esas actuaciones quedaron impresas en el disco ‘Fania All Stars Live in Japan 1976’, testimonio de lo vivido hace 50 años.
[Si eres Suscriptor de la cuenta y quieres conocer los entretelones, los roces y las anécdotas de esta gira, te dejo en PDF el reportaje publicado en Crawdaddy en marzo de 1977.]
George Harrison e la calma in fondo all’oceano
Nel 1970, mentre l’attenzione del mondo era rivolta alla fine dei Beatles, George Harrison parlava alla BBC di un’altra trasformazione: quella che ciascuno può compiere dentro di sé.
“La gente dice sempre che sono il Beatle cambiato di più. Ma, in realtà, è proprio questo il senso della vita, per come la vedo io. Il punto è che, se non si è consapevoli di Dio, bisogna cambiare, altrimenti si spreca il proprio tempo.
Siamo tutti così limitati e, quando penso ai miei limiti, mi rendo conto di quanto poco riusciamo a fare. Bisogna cercare di cambiare, di migliorare sempre. In fondo, il mondo materiale è fatto di cambiamento.
Il cambiamento che avviene attraverso la meditazione, però, è graduale. Più si comprende, anche semplicemente crescendo, più ci si accorge che la meditazione aiuta. Permette di intuire che sotto ogni cosa esiste un’unità: c’è qualcosa, in ogni atomo, che tiene insieme il tutto. In realtà, è davvero tutto uno.
Ma dire a livello intellettuale ‘siamo una cosa sola’ significa perdere il punto. Bisogna farne esperienza, percepire davvero quell’unità. Maharishi diceva: ‘Perché una foresta sia verde, ogni albero deve essere verde’. Se ci mettiamo a giudicare gli altri da lontano, torniamo a ciò che diceva Cristo: bisogna prima mettere ordine nella propria casa. Quando mi accorgo di criticare qualcuno, torno subito a guardare me stesso: finché non avrò messo ordine dentro di me, non sarò nella posizione di giudicare gli altri.
La meditazione aiuta anche in un altro modo. In qualunque momento della giornata, qualunque cosa stia accadendo, puoi ritrovare il controllo di te sedendoti in silenzio e prendendo distanza dai problemi esterni. In mezzo al rumore della società puoi volgerti dentro di te, dove c’è calma e pace.
È come l’oceano: in superficie cambia continuamente, mentre sul fondo è calmo e immobile. Se non sei ancorato al fondo, sei in balìa di ogni cambiamento. La meditazione, o le diverse forme di yoga, sono modi per ancorarti saldamente a quello stato di coscienza. Così puoi continuare a vivere e ad agire in superficie, restando saldo dentro di te.”
#GeorgeHarrison #TheBeatles #Yesterdaypills #beatles
THE WHO - Summertime Blues
当初この曲はエディ・コクランのカバーだと知らなくて、ずっとフーのオリジナルだと思っていた。
スタジオ盤よりライブ盤の方が良い。
爆発力が全然違う。
バンド全体のパワーはもちろんだが、この曲は何と言ってもキースムーンが不世出のドラマーだと思い知らされる
Boz Scaggs tells a story about the recording of “Somebody Loan Me A Dime” from his 1969 self titled album. They cut the record at the famous Muscle Shoals Studio in Alabama. The extended blues track is famous for the guitar work on the song by Duane Allman. Boz recalls that there were so many musicians on the recording that the band had to separate into different rooms at Muscle Shoals. Horns in a tape room, Boz in a back office and Duane in the bathroom! (image the result of my imagination and is not authentic)! Not familiar with the track or just need an injection of pure blues? Listen here-
https://t.co/35fBGUjtl5
Celia Cruz conectando con las raíces y abriendo su presentación en el histórico Festival Zaire 74, la noche de un día como hoy, 22 de septiembre de 1974, en la primera de las dos actuaciones que ofreció la orquesta durante el evento. Sin duda, la versión más icónica de esta canción quedó registrada ese día en Kinshasa, Zaire, por las cámaras que filmaron material para el documental Soul Power, una secuencia de 6 minutos de la que apenas se utilizó un fragmento y que Fania recuperó prácticamente completa para su propio documental, donde incluyó además la segunda actuación de Celia ese mismo día.
Durante años, la ausencia de Willie Colón en el histórico viaje de Fania a Zaire, África en 1974 estuvo rodeada de mucho misterio. Se habló de compromisos pendientes e incluso de conciertos. Sin embargo, décadas después, el mismo Willie Colón contó una historia muy distinta:
Willie no viajó porque tenía miedo a las agujas y no quería ponerse las vacunas requeridas para el viaje. Lo curioso es que estuvo realmente cerca de hacerlo. Colón estaba en el aeropuerto, con el equipaje listo y prácticamente a punto de subir al avión, pero el vuelo se retrasó. Mientras esperaba, observó la reacción de varios de sus compañeros de Fania a las vacunas y comenzó a pensarlo mejor.
Finalmente, se acercó a Jerry Masucci y le dijo: ‘Escucha, ¿puedes cuidarme la maleta un momento?’. Salió del aeropuerto, tomó un taxi y se fue a su casa. Horas después, Fania partió sin él.
Por aquellos años, los viajes hacia esa región de África estaban sujetos a estrictas medidas sanitarias, entre ellas la vacunación contra la fiebre amarilla y el cólera. Esta última se administraba entonces mediante inyección y era conocida por provocar con frecuencia dolor, enrojecimiento y endurecimiento en la zona aplicada. Para alguien con verdadera fobia a las agujas, como Willie Colón, ver las reacciones de sus compañeros debió hacer todavía más difícil la decisión de subir a ese avión.
Mientras tanto, durante las semanas que sus compañeros estuvieron en África, Willie aprovechó su permanencia en Nueva York para entrar a los estudios Good Vibrations y grabar las bases de The Good, The Bad & The Ugly. Las propias notas del disco confirman que la producción comenzó a grabarse mientras Fania All Stars hacía historia en Kinshasa.
Años después, Willie reconocería, en una entrevista concedida en 2014 a Jesse Thorn para Bullseye, que se arrepintió muchísimo de no haber tomado ese vuelo y contó todos estos detalles.