“Mi madre se llamaba María Vizcaíno y estaba llena de bondad, tanta que su corazón no resistió aquella carga y reventó. No, no es fácil querer mucho”.
Juan Rulfo
Escribir es rezar quedito. Sólo tú sabes si al diablo o a dios y es que las palabras se desbordan más allá de nuestra comprensión. Un halo sin moral ni olvido.