Crazy Scientist- Doing Research on Malaria field and other parasites at the @InstitutoGorgas (Panama). Trying to put one brick to the science building.
🐝 Lorsque les abeilles ne peuvent pas éliminer une menace, elles la rendent inoffensive et la neutralise.
Il arrive parfois qu’une souris s’introduise dans une ruche, attirée par la chaleur et l’odeur du miel. Les abeilles l’attaquent alors en groupe jusqu’à neutraliser l’intrus. Mais un problème subsiste : le corps est trop lourd pour être transporté hors de la ruche.
Et c’est là qu’intervient l’un des comportements les plus fascinants du monde animal.
Pour éviter que le cadavre ne se décompose et ne contamine toute la colonie, les abeilles le recouvrent entièrement de propolis, une résine naturelle qu’elles récoltent sur les arbres. Cette substance possède de puissantes propriétés antibactériennes et antifongiques.
Peu à peu, le corps se dessèche, se conserve et devient totalement inoffensif pour la ruche.
Ce phénomène, observé par les scientifiques et les apiculteurs, est considéré comme l’un des exemples les plus impressionnants d’hygiène collective chez les insectes sociaux.
@JuanJAmado@RancesYomar Y en los McDonalds, cuando el “Trío” (ahora llamado McCombo), costaba 2.99$, simplemente no te daban el centavo vuelto. Eso creó cierta polémica en esos momentos.
@KikeValenzuelaL Una vez tuve un choque en Market Plaza, La Chorrera, llamé y pregunté si me daban el video.
Me respondieron “sí, traiga una nota de petición, indíquenos la fecha/hora, traiga una memoria USB y le damos una copia”. Así lo hice y lo llevé como evidencia al juzgado de tránsito.
Silly Symphony series was essentially Disney's playground for testing out new tech and ideas. Released in 1934, The China Shop is a perfect example of this transitional era.
Tiene el hocico intacto. Los bigotes sin romper. Las pestañas. Los dientes de leche todavía en su sitio. Y lleva 18.000 años bajo el hielo de Siberia.
Dogor fue hallado en el verano de 2018 por locales que buscaban colmillos de mamut cerca del río Indigirka, en Yakutia, en el extremo oriental de Rusia. Lo encontraron en un bloque de barro congelado. Cuando los investigadores de la Universidad Federal del Noreste de Yakutsk lo extrajeron y limpiaron, lo que apareció fue un cachorro macho de aproximadamente dos meses de edad, conservado con una precisión que dejó sin palabras a los especialistas. Pelaje completo, nariz, dientes, extremidades. Un animal del Pleistoceno que parecía haberse dormido la semana anterior.
El Centro de Paleogenética de Estocolmo, una colaboración entre la Universidad de Estocolmo y el Museo Sueco de Historia Natural, extrajo ADN de un hueso de costilla para secuenciar su genoma. Lo que encontraron fue inesperado: los análisis iniciales no podían determinar con certeza si era un perro o un lobo. Love Dalén, profesor de genética evolutiva del centro, lo dijo directamente: "Eso lo hace aún más interesante."
Recibió el nombre de Dogor, que significa "amigo" en yakuta. Y en inglés escondía otra pregunta: dog? or...?
La respuesta llegó cuatro años después. En junio de 2022, un estudio publicado en Nature que analizó 72 genomas de lobos antiguos de los últimos 100.000 años, procedentes de Europa, Siberia y América del Norte, identificó finalmente a Dogor: era un lobo antiguo, no un perro doméstico temprano. El investigador principal fue Anders Bergström, del Instituto Francis Crick de Londres, con contribuciones de Dave Stanton y Love Dalén del Centro de Paleogenética y arqueólogos de 38 instituciones en 16 países.
Pero el estudio reveló algo más importante que la identidad de Dogor.
El análisis genómico mostró que los perros modernos y los perros más antiguos conocidos son genéticamente más cercanos a lobos asiáticos que a lobos europeos, lo que sugiere que la domesticación ocurrió en algún lugar del este de Asia. Los perros más tempranos del noreste de Europa, Siberia y América comparten un origen oriental único. Los del Medio Oriente, África y el sur de Europa parecen tener además ascendencia de lobos del Medio Oriente, lo que sugiere que la domesticación ocurrió más de una vez, o que los primeros perros se mezclaron con lobos locales.
Dogor no fue el primer perro. Era un lobo de una época en que esa frontera todavía no existía del todo.
El permafrost que lo conservó está derritiéndose. El cambio climático está exponiendo cada año más restos de animales del Pleistoceno en Yakutia. Científicos como Sergei Fyodorov, de la Universidad Federal del Noreste, lo dicen sin rodeos: el invierno llega más tarde, la primavera más temprano y el hielo que guardó estos secretos durante milenios está cediendo.
Dogor tiene 18.000 años y sigue siendo el cachorro más perfectamente conservado de su época. Su cara mira hacia arriba, los bigotes intactos, como si el frío hubiera detenido el tiempo justo en el momento en que se quedó dormido.