Cuando te das cuenta de que todo está carísimo y, aun así, Dios no ha permitido que te falte el alimento, un techo donde vivir ni que tus manos queden vacías.
Si el dinero que buscamos es para darle lo mejor a nuestros hijos, que Dios nos abra caminos, bendiga nuestro esfuerzo y nos permita seguir trabajando con amor por su bienestar.
Señor, limpia mi mente de pensamientos repetitivos que me desgastan. Rompe los ciclos de duda, de miedo y de ansiedad. Renueva mi manera de pensar hasta que refleje Tu verdad. Que mi mente deje de ser campo de batalla y se convierta en territorio de paz.
Inquebrantable soy en tu nombre.
Amén.
Tener intimidad no es amor, dormir con alguien no significa que te elija, besarse no es sinónimo de compromiso y hablar todos los días no siempre significa que esté de verdad. El amor empieza en otro lugar, en los silencios incómodos, en los días pesados, en las discusiones que no terminan mal sino con un "aquí estoy". Amor es alguien que se queda cuando estás insoportable, que te abraza cuando ni tú sabes lo que sientes, que aprende tus formas, tus tiempos, tus heridas y aun así decide amarte. Es quien te impulsa cuando caes, quien te calma cuando explotas y quien te ve roto y no sale corriendo. Porque el amor no se mide por lo intenso que empieza, sino por lo que se construye con el tiempo, eligiéndose una y otra vez, incluso cuando no es fácil.
Creo profundamente que cuando Dios quiere hacerte una mujer exitosa, primero sacude tu mundo.
Te aparta de quienes no suman, pone a prueba tu paciencia, te enfrenta con tu soledad y desafía tu fe.
No para romperte, sino para pulirte. Porque antes de darte la vida que sueñas, te transforma en la mujer fuerte, consciente y merecedora capaz de sostenerla sin perderse.