La primera vez en la historia que el pueblo bombardeado por un ejercito extranjero grita de felicidad.
Pero la izquierda desde la comodidad del aire acondicionado te va a hablar de invasión e imperialismo mientras le pone stevia al matcha latte
Si todavía fuera el reportero que fui, dedicaría una temporada a investigar a fondo el papel que el omnipresente Rodríguez Zapatero hace y lleva haciendo desde hace mucho tiempo en Venezuela. Pero sólo soy uno que escribe novelas. Que de eso se ocupen otros.
No dejen que nadie que no ha sufrido el infierno de la dictadura de Venezuela venga a decirnos cómo sentirnos este día.
27 años de exilio, persecución, tortura y muertes.
Más de 10 millones de venezolanos expulsados de su país
y no los vimos escandalizados, ni indignados, ni protestando.
El silencio frente al horror también es complicidad, saben bien que no tienen autoridad moral para señalarnos.
Genuinamente no conozco UN venezolano que esté en contra de que hayan capturado a Maduro eh, literalmente los únicos que están llorando son todos menos venezolanos.
Si te quedaste callado mientras nos mataban en las protestas, si no alzaste la voz por los presos políticos, por los más de 8 millones forzados a migrar, si no defendiste los resultados de las elecciones del 28 julio 2024
Tu superioridad moral no nos interesa.
Vete a mamar!!!!
@Anacarolinatz Ana, llegaste al fondo de cualquier análisis al escribir con el alma y el corazón. Son ustedes, los venezolanos, los únicos legitimados para darnos clases de valentía y moral.
Abrazos de alguien que, como tú, ama sobre todo la libertad.
Salí de Venezuela hace 7 años ya, porque me pusieron una pistola en la cabeza a plena luz del día. 19 años tenía. Iba caminando a la universidad.
Me costó entender que eso pasó básicamente porque no había consecuencias para los criminales reales, como suele ser en las dictaduras.
Me fui aterrada y sin ganas de volver. Estaba chica y me costaba separar lo que es el gobierno vs. lo que es la patria.
Afuera lo entendí. Y me dolió muchísimo darme cuenta que amaba mi país más que a nada y que el recelo venía de que nunca quise ser una exiliada. Qué sensación tan fea lo que es el despojo y más cuando ni siquiera has terminado de formar tu identidad.
Por fortuna y bendición, migré a un país que amé profundamente desde el momento en que llegué. Me acogió, me permitió crecer, lo hice mi casa y lo sigo amando. Amo su cultura, sus costumbres y sobre todo a su gente.
Pude crecer, recorrer distintas tierras, sanar y ser feliz en ese proceso. País que visito, país del que me recorro al menos tres ciudades como queriendo entender cómo funciona desde adentro. Me voló la cabeza conocer formas de pensar tan diferentes e interesantes. Ese intercambio constante me recordaba lo que somos en Venezuela y lo que no. Nos empecé a recordar con cariño y con nostalgia.
Ya cuando sané y quise volver de visita, era demasiado tarde.
Para bien o para mal, tengo nacionalidad española y venezolana. La española me permitió moverme libremente por el globo, con la excepción de que si llegaba a pisar venezuela no podía salir.
Podía visitar cualquier país, excepto el mío. Y si lo visitaba, no podía salir, a no ser que tuviera ese pasaporte venezolano que me era imposible de conseguir por distintos motivos claramente relacionados a la dictadura.
Cuento esto como un marco para decir que la intervención de hoy, de este 3 de Enero de 2026, no la celebro a la ligera. Cuando crecí no soñaba con que USA bombardeara a mi país, te lo juro.
Pero tampoco nadie te prepara para lo que es ver a una tanqueta militar aplastando los huesos de estudiantes que solo exigían derechos humanos, poder comprar comida o tener libertad.
Nadie te prepara para estar semanas sin electricidad en un país que es ridículamente rico. Nadie te prepara para lo que es llegar con una emergencia a un hospital y ver cómo se te muere un familiar en los brazos porque no hay insumos. Nadie te prepara para lo que es tener amigos presos en el centro de tortura más grande del continente, y que ese centro de tortura casualmente esté en tu país.
Una dictadura es una dictadura. Y las salidas pacificas son una utopía.
Lo intentamos todo: votar, alzar la voz, pedir ayuda, protestar, irnos, quedarnos y hasta morir por nuestra tierra.
Nada funcionó. Y la represión no solo siguió sino que tomó fuerzas. En algún punto se sintió invencible (en psicología le decimos “Indefensión aprendida”). Por eso estamos tan contentos hoy. No creemos que lo que vengan sean rosas, pero sí nos devuelve algo de esperanzas.
No tienen que venir a preocuparse por nuestro petróleo, sabemos que tenemos las reservas más grandes del planeta. Rusa y China también lo saben bien, porque nos lo han robado en las últimas dos décadas y ahí si no hemos visto a nadie diciendo nada.
Todavía nos queda mucho. Y seré cruda con esto: tampoco somos libres (aún). Pero por primera vez en 26 años está ocurriendo algo histórico en nuestro país.
Si no eres venezolano, déjanos celebrar un poquito esta sensación de alivio y de esperanza que habíamos perdido.
Si eres venezolano y estás en Venezuela, por favor cuídate mucho. Nos necesitamos a todos a salvo.
Si eres venezolano y estás fuera, te entiendo. Te abrazo fuerte y te pido nos eduquemos sobre lo que pasa para explicarlo bien. Hará falta darle visibilidad a esto para que no se tergiverse nuestra historia.
Ya la historia no es solo el pasado, sino lo que está ocurriendo hoy. Y por eso cuento la mía.
Si usted ve a todo un pueblo celebrando feliz la caída de un dictador y lo que a usted le preocupa es el petróleo... No sé, quizá es a usted al que le importa más el dinero que las personas y no se ha dado cuenta 🤣
Curioso leer tanta preocupación sobre el derecho internacional a quienes se pasaron por el forro de sus cojones unas elecciones manipuladas para continuar con una dictadura. Es ahora cuando el derecho internacional les resulta un imperativo.
Maduro no es presidente porque no ganó las elecciones, dicho esto, no es más que un narco.
Entenderlo es lo que diferencia a los Venezolanos de los chavistas.
Los venezolanos hicieron todo lo humanamente posible en el marco de la paz y la democracia para sacar a Maduro. El régimen se les impuso por la fuerza, lo que se hizo evidente con el robo de las elecciones y el exilio y cárcel para disidentes. No había muchas alternativas.
No acepto a nadie sentado desde la tranquilidad de su casa, que nunca ha vivido más de dos décadas bajo una dictadura ni ha pasado por la mitad de cosas que un Venezolano que tuvo que irse de su país, a venir a decir que todo esto ha sido ilegítimo. Ilegítimo el coño de tu madre
Si eres de izquierda y no te conmueve todos los venezolanos celebrando en las calles es porque nunca te interesó la gente, solo te interesó defender al régimen.