Ser selectivo con la gente que quiero cerca ha sido de las mejores decisiones que he tomado. No necesito cantidad, necesito paz, lealtad y buena vibra.
Y eso no lo tiene cualquiera.
Si en la franqueza se desliza la menor nota falsa, se produce inmediatamente una disonancia y, con ella, el escándalo. En cambio, la adulación, a pesar de su falsedad, resulta siempre agradable y es recibida con placer, un placer vulgar si usted quiere, pero no deja de ser real.
La vida real (la emocionante) no está en los grandes logros que colgamos en redes, sino en los detalles que casi nadie presume: en la mano que te aprieta fuerte cuando tienes miedo, en la llamada inesperada que cambia un día entero, en esa mirada que vale más que cualquier discurso.
El tiempo pasará igual.
Lo único que puedes hacer es llenarlo de momentos que, cuando mires atrás, te hagan sonreír aunque ya no estés allí.