¡BOMBAZO INTERNACIONAL!
El presidente de Irán, Pezeshkian, acaba de FIRMAR el memorando de entendimiento entre Washington y Teherán…
¡Y la firma de DONALD J. TRUMP aparece CLARAMENTE VISIBLE en el documento!
El mundo lo está viendo: incluso desde la Casa Blanca, Trump sigue marcando la agenda global. Cuando él está al mando, los enemigos históricos se sientan a negociar y firman donde él quiere.
Fuerza. Respeto. Resultados.
𝐋𝐚 𝐜𝐚𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐭𝐞𝐜𝐡𝐨 𝐯𝐞𝐫𝐝𝐞
Un ataque cayó del cielo sobre una casa perdida en la selva venezolana y mató al hombre más buscado del continente. Hay que dar las gracias. Y, en el mismo aliento, preguntarse qué murió de verdad esa noche.
Por Elizabeth Sánchez Vegas
El video lo vio medio continente antes del amanecer: una casa de techo verde en mitad de la vegetación, un punto de luz que desciende del cielo y, enseguida, el fuego. Trece segundos. En ellos terminó la vida de Héctor Guerrero Flores, el Niño Guerrero, fundador del Tren de Aragua, el hombre por cuya captura Washington ofrecía cinco millones de dólares.
Es tentador cerrar allí la historia. Un criminal monstruoso recibió el final que sembró y, para sus miles de víctimas, esa casa ardiendo puede parecer una forma tardía de justicia. Nadie con sentido moral va a llorarlo. Pero los países no se reconstruyen solo con alivio, sino con preguntas. Y la que deja esa explosión es tan grande como el hombre que desapareció dentro de ella: ¿estamos ante el desmantelamiento de un sistema criminal, o solo ante el reparto del poder entre quienes sobrevivan?
La muerte del Niño Guerrero contiene, en primer lugar, una confesión histórica. Durante años, el poder venezolano sostuvo que el Tren de Aragua era una exageración mediática, una invención política, una amenaza fabricada para justificar presiones externas. Lo negó con la misma naturalidad con la que negó el hambre, el éxodo y la destrucción de las instituciones. Ahora, al confirmar la operación, la ubicación del objetivo y su muerte, reconoce aquello que pretendió convertir en fantasía.
No se localiza con precisión militar a un hombre cuyo paradero se desconoce. No se coordina una operación de esta magnitud contra una organización que supuestamente no existe. La explosión no solo alcanzó a un criminal: atravesó años de propaganda oficial. El Niño Guerrero no surgió de la nada. Nació en Tocorón.
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En 2005 era un delincuente de Maracay acusado de dispararle a un policía. Dos décadas después hicieron falta inteligencia internacional, operaciones especiales y poder militar extranjero para encontrarlo y eliminarlo. La distancia entre aquel malandro de barrio y el objetivo internacional en que terminó no se explica solo por su astucia. Tuvo una incubadora. Y esa incubadora fue el Estado venezolano.
Tocorón no funcionaba como una prisión: era un territorio autónomo, con piscina, zoológico, discoteca, comercios y estadio de béisbol. Mientras millones de venezolanos hacían cola por harina o medicinas, desde una cárcel administrada por el Estado se expandía una estructura criminal con dinero, armas y conexiones internacionales. La autoridad fingía custodiar el recinto; en realidad, el recinto producía poder.
𝑫𝒐𝒏𝒅𝒆 𝒆𝒍 𝑬𝒔𝒕𝒂𝒅𝒐 𝒂𝒃𝒂𝒏𝒅𝒐𝒏𝒂 𝒍𝒂 𝒍𝒆𝒚, 𝒂𝒍𝒈𝒖𝒊𝒆𝒏 𝒐𝒄𝒖𝒑𝒂 𝒔𝒖 𝒍𝒖𝒈𝒂𝒓. 𝑬𝒍 𝑵𝒊ñ𝒐 𝑮𝒖𝒆𝒓𝒓𝒆𝒓𝒐 𝒏𝒐 𝒇𝒖𝒆 𝒖𝒏𝒂 𝒂𝒏𝒐𝒎𝒂𝒍í𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝒔𝒊𝒔𝒕𝒆𝒎𝒂: 𝒇𝒖𝒆 𝒖𝒏𝒂 𝒅𝒆 𝒔𝒖𝒔 𝒄𝒐𝒏𝒔𝒆𝒄𝒖𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂𝒔 𝒎á𝒔 𝒑𝒆𝒓𝒇𝒆𝒄𝒕𝒂𝒔.
Y, sin embargo, la verdadera obra del Tren de Aragua no fue su fundador, sino sus víctimas. El comerciante que pagó “vacuna” cada semana para conservar abierto el negocio. La madre que todavía no sabe dónde está su hija. Los ocho millones que caminaron —con los hijos a cuestas y los zapatos rotos— huyendo de un país donde el miedo dejó de ser un accidente y se convirtió en método.
El Niño Guerrero murió en trece segundos. A ellos los fueron destruyendo lentamente, durante una generación, y a casi ninguno el Estado le pidió perdón.
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Por eso, antes de cualquier advertencia, corresponde decir una palabra que a los venezolanos no nos cuesta, porque somos un pueblo agradecido: gracias.
Gracias a Estados Unidos por haber hecho lo que un Estado secuestrado, degradado y cómplice no quiso hacer en veintisiete años. Cuando los tribunales protegen al criminal, las cárceles se vuelven sus oficinas y los cuerpos que deberían perseguirlo terminan sirviéndole, llega un momento en que el mal solo puede detenerse desde afuera. Tal vez esta era ya la única manera. Reconocerlo no disminuye a Venezuela ni convierte la gratitud en sumisión: significa aceptar el tamaño real de la catástrofe — un país que llegó a necesitar la fuerza de un aliado para neutralizar a un criminal que creció bajo la mirada de sus propias autoridades.
Pero precisamente porque la operación fue necesaria, hay que separar dos cosas que el entusiasmo confunde: la demolición y la arquitectura.
𝑼𝒏 𝒎𝒊𝒔𝒊𝒍 𝒑𝒖𝒆𝒅𝒆 𝒅𝒆𝒔𝒕𝒓𝒖𝒊𝒓 𝒖𝒏𝒂 𝒄𝒂𝒔𝒂 𝒆𝒏 𝒕𝒓𝒆𝒄𝒆 𝒔𝒆𝒈𝒖𝒏𝒅𝒐𝒔. 𝑵𝒐 𝒑𝒖𝒆𝒅𝒆 𝒍𝒆𝒗𝒂𝒏𝒕𝒂𝒓 𝒖𝒏𝒂 𝒓𝒆𝒑ú𝒃𝒍𝒊𝒄𝒂.
Eliminar al criminal resuelve una urgencia. Reconstruir las instituciones exige algo más lento y más difícil: jueces independientes, policías sometidas a la ley, cárceles que no sean oficinas del delito y un poder político nacido del voto. El peligro no es que sigan cayendo quienes deban responder por sus crímenes. El peligro es que, mientras todos celebran la caída de los culpables, nadie pregunte quién ocupa el espacio que dejan vacío.
𝑨𝒑𝒍𝒂𝒖𝒅𝒊𝒎𝒐𝒔 𝒄𝒂𝒅𝒂 𝒄𝒂í𝒅𝒂. 𝑳𝒂 𝒑𝒓𝒆𝒈𝒖𝒏𝒕𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒂𝒔𝒊 𝒏𝒂𝒅𝒊𝒆 𝒉𝒂𝒄𝒆 𝒆𝒔 𝒒𝒖𝒊é𝒏 𝒔𝒆 𝒒𝒖𝒆𝒅𝒂 𝒄𝒐𝒏 𝒍𝒂 𝒄𝒂𝒔𝒂.
Detrás del Niño Guerrero hay otros nombres y otros cargos. Está Diosdado Cabello —ministro de Interior, Justicia y Paz, señalado durante años por las autoridades estadounidenses como jefe del Cartel de los Soles y símbolo de la unión entre poder político, aparato represivo y crimen organizado—. Están los militares y funcionarios que protegieron rutas, cobraron favores o administraron silencios. Tendrán que responder.
Pero responder no debería significar desaparecer sin explicación bajo el fuego. A Nicolás Maduro no lo borró un misil: lo espera un tribunal. Y esa diferencia importa, porque un tribunal obliga a mostrar pruebas, a identificar responsabilidades y a dejar un registro que ninguna propaganda pueda borrar después. Una transición democrática no puede parecerse a una sucesión de ajustes de cuentas: debe distinguirse de una purga por la existencia de reglas.
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Ahí está el verdadero riesgo de este momento. Cada caída del antiguo poder deja una habitación vacía, y quienes mejor posicionados están para ocuparla son precisamente los que permanecen dentro de la estructura, con acceso a los resortes administrativos, a la información y a las negociaciones.
Los hermanos Rodríguez han sobrevivido mientras otros eran desplazados, capturados o eliminados. No son una fuerza externa al régimen ni una generación política nueva: son parte central del sistema que administró Venezuela durante años. Si se les permite decidir cuándo el país está “suficientemente limpio”, declararán concluida la limpieza el día en que sean los últimos propietarios de la casa.
𝑬𝒔𝒐 𝒏𝒐 𝒔𝒆𝒓í𝒂 𝒖𝒏𝒂 𝒕𝒓𝒂𝒏𝒔𝒊𝒄𝒊ó𝒏. 𝑺𝒆𝒓í𝒂 𝒖𝒏𝒂 𝒉𝒆𝒓𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂.
Conviene no confundir las dos manos. Una derriba desde afuera —la de Estados Unidos, que no aspira a gobernar desde Miraflores y que, ojalá, nos acompañe hasta el final; el mejor aliado que Venezuela tendrá, como María Corina lo ha dicho siempre—. La otra hereda desde adentro lo que cada caída deja vacío, y puede aspirar a conservar el poder bajo otro nombre, con otro tono y una apariencia menos brutal. Por eso no basta con que caigan criminales: hay que saber hacia dónde conduce cada caída.
La única prueba de que estamos ante una limpieza institucional y no ante una purga tiene fecha y mecanismo: una elección libre, observada y competitiva, con todos los sectores habilitados y con garantías para que el venezolano pueda escoger sin miedo quién lo gobierna.
𝑳𝒂 𝒑𝒖𝒓𝒈𝒂 𝒕𝒆𝒓𝒎𝒊𝒏𝒂 𝒄𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒒𝒖𝒆𝒅𝒂 𝒖𝒏 𝒗𝒆𝒏𝒄𝒆𝒅𝒐𝒓. 𝑳𝒂 𝒕𝒓𝒂𝒏𝒔𝒊𝒄𝒊ó𝒏 𝒕𝒆𝒓𝒎𝒊𝒏𝒂 𝒄𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒅𝒆 𝒆𝒍 𝒑𝒖𝒆𝒃𝒍𝒐.
Hasta la palabra favorita del régimen cambia de sentido a esta luz: soberanía. No empezó a romperse la noche en que una fuerza extranjera golpeó una casa en la selva, sino mucho antes — cuando el Estado dejó de proteger a sus ciudadanos, permitió que el crimen gobernara territorios y convirtió sus instituciones en instrumentos de impunidad. La soberanía no consiste en impedir que el mundo nos ayude, sino en reconstruir un país que no vuelva a necesitar que otro haga el trabajo de sus jueces. Venezuela necesitará aliados por mucho tiempo; la mejor forma de honrar esa ayuda no es rechazarla, sino asegurarnos de que termine donde debe: en una república capaz de defenderse con sus propias leyes.
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La casa de techo verde puede quedar en la historia como el comienzo de dos procesos opuestos. Puede ser el primer capítulo de una purga silenciosa, en la que van desapareciendo adversarios hasta que un solo grupo hereda intacto el poder. O el comienzo del desmontaje de un Estado criminal y de una transición verdadera — acompañada por nuestros aliados, vigilada por los ciudadanos y conducida hacia las urnas. La diferencia no estará solo en quién caiga. Estará en quién decida después.
𝑪𝒂𝒆𝒓á𝒏 𝒐𝒕𝒓𝒐𝒔. 𝑸𝒖𝒆 𝒄𝒂𝒊𝒈𝒂𝒏 𝒕𝒐𝒅𝒐𝒔 𝒍𝒐𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒅𝒆𝒃𝒂𝒏 𝒓𝒆𝒔𝒑𝒐𝒏𝒅𝒆𝒓 𝒂𝒏𝒕𝒆 𝒍𝒂 𝒋𝒖𝒔𝒕𝒊𝒄𝒊𝒂. 𝑷𝒆𝒓𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒍 ú𝒍𝒕𝒊𝒎𝒐 𝒆𝒏 𝒒𝒖𝒆𝒅𝒂𝒓 𝒅𝒆 𝒑𝒊𝒆 𝒏𝒐 𝒔𝒆𝒂 𝒖𝒏 𝒄𝒂𝒖𝒅𝒊𝒍𝒍𝒐, 𝒏𝒊 𝒖𝒏𝒂 𝒇𝒂𝒎𝒊𝒍𝒊𝒂, 𝒏𝒊 𝒖𝒏𝒂 𝒇𝒂𝒄𝒄𝒊ó𝒏 𝒅𝒆𝒍 𝒂𝒏𝒕𝒊𝒈𝒖𝒐 𝒓é𝒈𝒊𝒎𝒆𝒏. 𝑸𝒖𝒆 𝒔𝒆𝒂 𝒖𝒏𝒂 𝒍𝒆𝒚. 𝒀 𝒒𝒖𝒆 𝒂 𝒒𝒖𝒊𝒆𝒏 𝒈𝒐𝒃𝒊𝒆𝒓𝒏𝒆 𝒃𝒂𝒋𝒐 𝒆𝒍𝒍𝒂 𝒍𝒐 𝒆𝒍𝒊𝒋𝒂 𝒆𝒍 𝒑𝒖𝒆𝒃𝒍𝒐, 𝒍𝒊𝒃𝒓𝒆 𝒂𝒍 𝒇𝒊𝒏, 𝒇𝒓𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒂 𝒖𝒏𝒂 𝒖𝒓𝒏𝒂.
@yorisvillasana Exacto. Y añado: la distorsión de una fuente primaria no siempre es malintencionada. A veces es simplemente pereza lectora convertida en opinión pública. El problema es que en redes esa pereza escala más rápido que el documento original.
¡Hay que leer lo que llamamos "fuentes primarias" y no las versiones de esas fuentes!
El "Manifiesto de Panamá" plantea textualmente una negociación institucional, con el Estado, señores,_ "manque nos pese" diría mi vieja Nana_, para restaurar la democracia, estableciendo condiciones previas rigurosas antes de cualquier agenda. Liberación de todos los presos. Desmantelar el aparato represivo. (Léanlo compmeto). Nombrar un Consejo
Electoral (CNE) independiente y fijar un cronograma electoral verificado para elecciones presidenciales libres. Regreso de exiliados, las tres fases, etc.
Cuando la opinión digital (algunos posts que han circulado) reduce este andamiaje internacional y jurídico a un simple "MCM se va a sentar con Delcy", se elimina la sustancia del documento. Se cambia una estrategia de presión por un "juicio moral", que es precisamente el tipo de lectura sesgada que genera indignación artificial en redes.
Esta distorsión me sirve para un curso que estoy preparando justamente sobre la manipulación pseudoargumentativa que pulula en las RRSS.
Como lo dije en un Post el 2 de Abril
Si @MariaCorinaYA se sienta en una mesa llena de inmundicia POR VENEZUELA
Si ella se sienta en mesas llenas de víboras POR VENEZUELA
Si ella se sienta en una mesa roja rojita POR VENEZUELA
Si ella se sienta en una mesa con espinas venenosas POR VENEZUELA
Yo, DON RANDOM, me voy a sentar al lado de ella y la voy a apoyar más que nunca
No solo se apoya a un liderazgo cuando se grita la verdad
También se apoya a un liderazgo cuando se trata de comer sapos, ranas, alacránes y serpientes
Aquí mi Post antiguo 👇
https://t.co/CGiq2QzxE1
ENGAÑO CONTINUADO | Las pocas liberaciones (la mayoría son excarcelaciones con medidas), apenas llegan a 50 en el mes de mayo según nuestro registro, publicado a continuación.
El anuncio de los Rodríguez y el régimen de Delcy/Trump que proclamó, tanto en EEUU como en Venezuela, liberaciones que van desde "300 presos" hasta "todos" los presos políticos, nunca se materializó.
Al contrario, se reportaron nuevas detenciones, más arbitrariedades, el sometimiento a peores condiciones carcelarias y el incremento de medidas sustitutivas en el caso de los pocos #PresosPolíticos a los que les permitieron salir del secuestro al que estaban sometidos.
La #Dictadura sigue intacta. Siguen mintiendo y siguen manteniendo a más de 500 personas encarceladas por motivaciones políticas en #Venezuela.
Exigimos la liberación total de los Presos de Conciencia en Venezuela, el desmantelamiento del sistema judicial y policial represivo instaldo y el establecimiento de una política de Reparación y No Repetición de la persecución y cárcel con fines políticos en el país.
#QueSeanTodos
#LiberenALosPresosPolíticos
#LibertadParaVenezuela
#DemocraciaSoberaníaYLibertad
El cacao venezolano volvió a ganar reconocimiento internacional en Francia. La marca Mayoy Cacao ganó 4 medallas de oro en Burdeos con tabletas elaboradas con cacao de Chuao y Canoabo. Avanzaron a la Final Mundial que será el octubre https://t.co/u3pWnpAlax
#OtraBuenaNoticia 🍫🇻🇪
Se acaba la semana y no hay una sola acusación formal contra el director de la prisión donde torturaron a Víctor Quero Navas, ni contra sus custodios ni el personal de la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía y otras instituciones del Estado que marearon a la señora Carmen Navas.
#Venezuela: Que nadie olvide a estos "Fiscales"
FARIK MORA es ejecutor de Crimenes de Lesa Humanidad. Aunque mi publicacion es del 11 de Mayo del 2019, esta bestia sigue apareciendo en testimonios aterradores de Torturas.
El "chivita" debe ser enjuiciado en Tribunales Internacionales.
#Venezuela. Estos ciudadanos están DESAPARECIDOS en Venezuela.
Al dia de hoy, no hay respuesta por parte del Estado sobre su paradero. La cadena de mando de la estructura Criminal al Mando deben saben donde están.
Alcides Mora. Desaparecido el 27/02/15
Esneider Vergel. Desaparecido el 27/02/15
Eliecer Vergel. Desaparecido el 27/02/15
Nelson Alexis Gimenez Canelon, desaparecido el 18/ 04/ 2017
TCnel Juan Hurtado Campos. Desaparecido el 04/09/18
Hugo Marino Salas Desaparecido el 20/04/19
Jorgen Yoneyker Guanares Mendoza Desaparecido el 02/07/24
Delcy, miembro del PSUV, pide no usar el sistema penal con fines partidistas.
Si no fuese tan grave, daría risa: Delcy Rodríguez, junto a un Poder Judicial secuestrado durante 27 años por el PSUV, dice que no debe utilizarse el sistema penal con fines político-partidistas.
Ellos crearon la “puerta giratoria”, la Operación Tun Tun, esconden a los presos que asesinan, realizan juicios de madrugada y niegan el derecho a una defensa privada.
Le pedimos a Delcy que realmente denuncie y permita el ingreso de una auditoría internacional al sistema penal venezolano.
¿Estamos viendo el desmontaje simbólico del régimen? Entre la purga de cuadros de Maduro, los simulacros tácticos de EE.UU. sobre Caracas y la jugada de María Corina Machado desde Panamá, la política venezolana arde. 🔥
Sintoniza el EN VIVO aquí: https://t.co/Tr9lTyuSWp
¿Qué opinas tú? ¡Te leo! 👇
#Urgente#Venezuela
🚨Un indígena de la etnia mapoyo perdió su pierna derecha tras pisar una mina antipersonal colocada por uno de los grupos guerrilleros colombianos que hacen vida y operan en el sur del municipio Cedeño, estado Bolívar.
BLANCA PALOMA DE RAPIÑA
Esta mujer no tiene ni pizca de vergüenza. Vestida de blanco, a pesar de tener las manos manchadas de la sangre de venezolanos asesinados y torturados bajo su mirada cómplice, se presenta en la Corte Internacional de Justicia para fingir que le preocupa una histórica disputa territorial que estamos a punto de perder debido al manejo irresponsable del chavismo en todo lo relacionado con el Esequibo. Delcy, como Canciller y como Vice Presidenta, cometió todos los errores imaginables en asuntos de esta naturaleza. Maduro, ella y su siniestro hermano intentaron ocultar su ineptitud tras las bambalinas de un referéndum sobre el tema en diciembre de 2023, y el país vio a leguas esa farsa y se quedó en casa sin votar. Hoy, bajo la tutela de quienes se burlan de nuestro histórico y legítimo reclamo, cabe preguntarse si todo este espectáculo en La Haya es una pantomima para encubrir lo ya negociado, con el fin único, y personalísimo, de seguir evadiendo la justicia que merece como pocos.