Este es el panorama que se vive a esta hora en las urgencias de la Clínica Nueva El Lago, al que llegan pacientes de la Nueva EPS, algunos de ellos después de recorrer varios hospitales como Mederi, Shaio y otros. ¿La razón? Según los mismos médicos, se ordenó hace 8 días acabar los convenios de atención.
La sobreocupación llega al 400%, hay capacidad para 20 cubículos y 4 camillas, estando en este momento más de 130 pacientes, ubicados desde hace 3 y 4 días en sillas.
La mayoría de los pacientes de la tercera edad, algunos en descompensacion porque no hay medicamentos para diabetes ni hipertensión. Incluso a algunos pacientes les han dado salida y llevan horas esperando la boleta para irse ya que las enfermeras no dan abasto para hacer los documentos respectivos. La situación es caótica, personas que llevan dos días esperando un examen.
Soy Miguel Uribe Londoño, papá de Miguel.
En este momento tan difícil, en el que mi hijo Miguel está luchando por su vida, quiero dar las gracias.
Gracias a quienes donaron su sangre.
Gracias a los millones de colombianos y personas de todo el mundo por sus oraciones.
Gracias a todos por sus conmovedoras demostraciones de afecto y solidaridad.
Miguel en medio del dolor y la consternación que nos embarga, ha logrado unir a este país en una sola voz que repudia a la violencia.
Miguel, con su lucha, nos está demostrando que lo más importante en este país es la seguridad, porque sin seguridad, no hay nada. Su ejemplo nos inspira: debemos pasar de la indignación a la acción.
Delia y yo les pedimos que sigamos orando por la vida de Miguel y que sigamos unidos en una sola causa: que Colombia vuelva a ser un país seguro y que haya paz y tranquilidad para todos.
Con afecto,
MIGUEL URIBE LONDOÑO.
Miguel es un hombre bueno. Es un papá excepcional, un esposo admirable y un amigo incondicional.
Por eso duele tanto el cobarde atentado de hoy.
Le pedimos a Dios por Miguel, por su familia y por Colombia, que no puede volver a un pasado oscuro y doloroso.