La decisión del BCV de establecer cupos mensuales y anuales para la asignación de divisas en personas naturales es una señal preocupante. Lejos de contribuir a la estabilidad cambiaria, profundiza los controles, genera incentivos al arbitraje y limita la capacidad del mercado formal para absorber la demanda. El resultado previsible es una mayor presión sobre el mercado paralelo y una ampliación de la brecha cambiaria, alejando la posibilidad de reducir la tasa de inflación.
Lo que corresponde es avanzar en la dirección contraria: ampliar la oferta de divisas, flexibilizar los mecanismos de asignación y reconocer la existencia de todos los segmentos del mercado cambiario, incluidos los alternativos. Sin mayor profundidad, transparencia y capacidad de intervención sobre el conjunto del mercado, será difícil reducir de forma sostenible la brecha cambiaria.
Marjane Satrapi era una mujer extraordinara.
Extraordinariamente inteligente, divertida y lúcida, una de esas personas capaces de contar una tragedia sin convertirse en una plasta solemne y de reírse del fanatismo sin quitarle ni un gramo de gravedad. Persepolis sigue siendo una obra magnífica porque explica mejor que muchos ensayos cómo una teocracia consigue meterse hasta la cocina de la vida cotidiana y convertir la existencia de millones de personas en una interminable sucesión de prohibiciones, miedos de todo tipo y humillaciones.
Por supuesto, una mujer iraní que había vivido aquello en primera persona acabó siendo acusada de islamófoba por una legión de majaderos occidentales que jamás habían pasado un minuto bajo una teocracia, pero que se sentían perfectamente cualificados para explicarle a ella qué debía pensar sobre los fanáticos que le habían robado el país y la vida.
Hay formas de vanidad moral difíciles de superar.
La acusaron de islamofobia. A ella.
La palabreja ha resultado comodísima. En cuanto alguien menciona el islamismo, la policía religiosa, el velo, la persecución de la homosexualidad o cualquier otra porquería teocrática, los fanáticos siniestros desaparecen y toda la atención se concentra en el insolente que se ha atrevido a describirlos. El debate deja de tratar sobre lo que ocurre y pasa a tratar sobre quién se ha atrevido a contarlo.
Mientras Satrapi describía con claridad todo eso, una parte de la izquierda occidental realizaba el prodigio intelectual de pasar de mofarse de los curas a encontrar fascinantes a los ayatolás, que llegaron rodeados de suficientes estudios poscoloniales y suficiente distancia geográfica.
El resultado ha sido contemplar a supuestos progresistas defendiendo con entusiasmo algunas de las mismas ideas de las que huyeron miles de iraníes como Marjane.
Para ella fue una broma macabra ver a europeos libres, cómodamente instalados en democracias liberales, dedicando su tiempo a blanquear los mismos horrores contra los que ella había escrito y dibujado durante toda su vida.
Nos queda Persepolis, que sigue siendo infinitamente más inteligente, más honesta y más útil para entender el fanatismo religioso que toneladas de artículos, manifiestos y tesis producidos por gente que jamás ha tenido que soportarlo.
Te voy a echar de menos.
Ciertamente. Lo que hay que conseguir es que este cambio de formato incite luego a profundizar, mediante los medios necesarios (convencionales o innovadores) para construir el conocimiento.
Este editorial de NATURE sostiene que la forma en que las nuevas generaciones consumen información está cambiando radicalmente. Concluye que si los científicos quieren seguir influyendo en el debate público, tienen que adaptarse a ese nuevo formato del ecosistema informativo y que la comunicación científica del futuro deberá ser cada vez más breve y visual.
Cada época moldea los instrumentos con los que busca la verdad, pero eso, a su vez, también transforma la capacidad para atenderla. En la cultura contemporánea, la atención parece dispersarse en haces cada vez más breves. Y el riesgo de que eso cambie nuestra forma de pensar es elvado. N. Postman advirtió que una sociedad puede llegar a preferir lo que entretiene a lo que explica. Así que el verdadero escollo estará en lograr que la búsqueda de la verdad sobreviva al cambio de formato. Habrá que ver si seguimos siendo capaces de distinguir entre información -que puede consumirse en segundos- y conocimiento -que exige concentración y tiempo-. Ninguna revolución tecnológica debería volver obsoleta esa importante diferencia
A propósito de la obra de Edgar Morin, recordemos el trabajo del matemático investigador Ennodio Torres Cruz.
Ennodio es un apasionado del pensamiento complejo, llegando a proponer cuatro principios adicionales a la teoría, además de aplicarla a empresas.
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1/2 El caso José Breijó deja preguntas que deberían sonrojar a cualquier operador de justicia: ¿Quién autorizó que un policía tomara posesión de una vivienda ajena? ¿Bajo qué figura jurídica se "asigna" una propiedad privada como si fuera un botín de guerra?
Importante declaración de @alfredoromero.
El general Ramón Antonio Lozada Saavedra, quien estaba preso en el Hospital Militar, pudo compartir con Víctor Quero Navas: "Un gran testigo de lo que le ocurrió a este muchacho allí en el Hospital Militar".
Una frase de Hannah Arendt que cada día cobra más peso: "La banalidad del mal no viene de los monstruos. Viene de la gente normal que deja de pensar." 🧠
En los años 60, mientras cubría el juicio a Adolf Eichmann para The New Yorker, Arendt acuñó la expresión “la banalidad del mal”. Esperaba encontrar a un monstruo, pero en cambio se encontró con un burócrata mediocre que nunca había dudado en obedecer órdenes.
Eichmann no era demoniaco; era simplemente banal. Solo seguía instrucciones, hacía su trabajo y no pensaba.
En un mundo donde se valora la obediencia por encima del criterio, la eficiencia por encima de la ética y la lealtad al grupo por encima de la conciencia individual, la advertencia de Arendt sigue siendo tan relevante hoy como hace 60 años.
Piensa, aunque sea incómodo. Especialmente cuando es incómodo.
Es así, y sin ninguna información, o por lo menos la suficiente. Hay mucho que arreglar en Venezuela, comenzar por el respeto al derecho ajeno es prioritario.
@albacoduttivet Ese mismo maratón me tiene encerrada en Santa Mónica, una zona que ya los domingo tiene cerrado el paseo los ilustres y los próceres. Y hoy agregale no solo el maratón sino una pequeña carrera del Colegio Cristo Rey que cerró las calles de arriba
Rescatar el respeto por el derecho del otro es indispensable, lo que no debe estar reñido con la recreación, cultura y deporte. No avanzaremos hasta comprender esto.
No puede tolerarse el abuso de cualquiera sobre el libre tránsito. Lo de hoy en Caracas, sin oportuna disposición de vías alternas y suficiente información no podemos dejarlo pasar.
Hay muchas cosas graves que ocurren en el país para estar disfrazando la realidad.
Y no me vengan con que “no se puede hacer nada”, No, simplemente no se puede permitir más violencia. Hay mucho dolor, demasiados pendientes y disfrazar con “actividades recreativas” que vulneren garantías, no ayuda nada.
ese negocio que tienen con los maratones en Caracas es insólito.
coartan el libre tránsito de los ciudadanos de Chuao casi todos los domingos y ahora también los sábados.
les dices que eres PROFESIONAL DE SALUD y vas a atender a tus pacientes y no te dejan pasar.
ya está bueno señores @AlcaldiaBaruta , se han pasado de abusadores.
Colombiano 🇨🇴 visitó Caracas por trabajo y cambió su percepción.
Le sorprendieron autopistas, clima agradable, alto costo de vida (almuerzo ~$40), más seguridad de la esperada, naturaleza y Ávila.
🎥sebastian.a30/TK
La conmoción e indignación nacional e internacional que produjo el fallecimiento de la Sra Carmen Navas quien murió de dolor y sufrimiento por el asesinato cruel de su hijo por parte del régimen criminal,ha traído como consecuencia que el gobierno de EEUU haya obligado a sus tutelados a anunciar la liberación de 300 presos políticos. La Sra Carmen les ganó la batalla de la verdad a la mentira de la dictadura. La Sra Carmen con su resistencia y dignidad derrotó al régimen criminal. Falta poco por recuperar la libertad,en memoria de Doña Carmen y de todos los caídos que nadie se rinda.
Carmen Navas, la madre venezolana que murió tras buscar a su hijo durante más de 16 meses y saber que el Estado ya lo había enterrado https://t.co/nfZieJqfUb
A los chamos del movimiento estudiantil de la UCAB se les hizo viral este video en Instagram.
Aplaudo que alcen la voz por este caso tan atroz, para exigir justicia y reparación. La dirigencia joven no puede ignorar algo como esto. Cada vez confío más en mi generación.
𝐃𝐞𝐬𝐜𝐚𝐥𝐳𝐚 𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐮𝐞𝐫𝐭𝐞: 𝐞𝐥 𝐚𝐦𝐨𝐫 𝐬𝐢𝐧 𝐥𝐢́𝐦𝐢𝐭𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐂𝐚𝐫𝐦𝐞𝐧 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐍𝐚𝐯𝐚𝐬
En el Día de las Madres, Venezuela honra a una mujer que convirtió unas medias blancas en el último gesto de amor.
Por Elizabeth Sánchez Vegas
En el silencio de un cementerio de Caracas, Carmen Teresa Navas se descalzó. Después de meses de búsqueda incansable, de puertas que no se abrieron, de esperanzas que se le iban gastando entre las manos como una vela que se consume sin apagarse del todo, llegó por fin hasta los restos de su hijo y, sin pronunciar una palabra, se quitó las medias que todavía guardaban el calor de sus pies. Con las mismas manos que lo habían vestido desde niño, las entregó para que las pusieran sobre sus pies fríos, como si ese gesto pudiera acompañarlo un poco más en el camino que ya no podrían recorrer juntos.
No fue un acto calculado. Fue, simplemente, lo único que sabía hacer una madre que nunca aprendió a separarse de su hijo, porque ese saber no existe en ellas, porque ese saber nadie se los enseña. En ese instante eterno, las medias dejaron de ser una prenda y se convirtieron en lo que verdaderamente eran: el último puente de algodón y amor entre un cuerpo que aún respiraba y otro que ya no podía hacerlo. Un pedazo de ella se iba con él, porque para Carmen jamás existió distancia que el amor no fuera capaz de acortar, ni frontera tan definitiva como para detener a una madre que ha decidido, desde el primer día, seguir cuidando.
Junto a las medias entregó también la gorra gris, la misma que Venezuela entera reconoció durante los meses de angustia, la que aparecía en cada fotografía mientras lo buscaba vivo. Y en ese detalle hay una verdad que sobrecoge y redime al mismo tiempo: el amor que lo buscó con desesperación fue exactamente el mismo que lo despidió con ternura.
En el Día de las Madres, este gesto tan íntimo y tan desnudo nos pone de frente ante lo que tantas madres venezolanas han cargado en silencio durante demasiado tiempo, con una dignidad que avergüenza a quienes deberían haber evitado que lo cargaran. Mujeres que han aprendido a dar más allá de lo que ningún ser humano debería tener que dar. Que cuando ya no les queda nada, todavía encuentran dentro de sí mismas un resto de luz para entregar. No por heroísmo, palabra que les queda infinitamente pequeña, sino porque su amor jamás conoció condiciones ni fronteras ni excepciones: cuando les exigieron resignación, respondieron con presencia; cuando les cerraron las puertas, volvieron al día siguiente con la misma fe intacta; y cuando solo quedó el adiós, se descalzaron para que su hijo no se fuera con frío.
Carmen nos enseñó que el amor de una madre no termina donde termina la vida del hijo, sino que se transforma en algo que no tiene nombre todavía, que se vuelve más pequeño y más grande al mismo tiempo, que cabe en una media tibia y a la vez no cabe en todo el cielo. Ella dejó un fragmento de sí misma en esa tierra húmeda y otro se quedó entre nosotros para siempre, instalado en el lugar donde guardamos las cosas que nos cambian, recordándonos qué significa de verdad ser madre en un país que les ha pedido demasiado.
Hoy, mientras tantos celebran con flores que se marchitarán en tres días, Venezuela fija la mirada en los pies descalzos de Carmen y entiende algo que no cabe en la tristeza: una gratitud que aprieta, un silencio que se parece a una plegaria, la certeza de lo que son sus madres, mujeres que lo entregan todo y, cuando ya no queda nada, se entregan ellas mismas como si amar fuera tan inevitable como respirar.
Gracias, Carmen Teresa Navas. Que sus medias sigan abrigando a Victor Hugo dondequiera que esté. Y que su amor descalzo, tan humano y tan eterno, nos abrigue a todos en esta tierra que tanto lo necesita.
Carmen Teresa Navas sepultó a su hijo Víctor Hugo Quero Navas, luego de la exhumación y autopista. Sigue exigiendo respuestas. Tiene dudas muy razonables: fecha y causa de muerte. Ella y Venezuela entera merecen saberlo.