Bajas médicas según categoría:
- Autónomos: 13%
- Asalariado sector privado: 33%
- Asalariado sector público: 54%
En resumen, cuanto menos produces más posibilidad hay de que estés de baja médica.
¿Es Estados Unidos más seguro de lo que creemos?
Estados Unidos no es, según las encuestas de victimización, el país desarrollado más peligroso en términos de delincuencia violenta total, a pesar de la percepción generalizada. Según este análisis de John R. Lott Jr., cuando se comparan datos completos (incluyendo delitos no denunciados) con países como Australia y Canadá -que tienen leyes de armas muy restrictivas-, EE.UU. presenta tasas notablemente más bajas en agresiones, robos y allanamientos. Por ejemplo, Australia tiene una tasa de agresión sexual aproximadamente tres veces superior, de agresión el doble y de robo con allanamiento 2,5 veces mayor que la de Estados Unidos. En Canadá, la victimización violenta es al menos 175% más alta, el robo 268% más alto y el allanamiento 259% más alto.
Sin embargo, aquí aparece el punto débil del argumento, que me parece que es minimizar los homicidios: aunque los homicidios representan solo el 0,21% de los delitos violentos en EE.UU., son con diferencia los más graves. Un homicidio causa un daño incomparablemente mayor que diez agresiones, y en este indicador EE.UU. sí destaca negativamente con una tasa de alrededor de 4 por 100.000 habitantes, el doble que la de Australia y Canadá.
Sin embargo, estos asesinatos están muy concentrados: solo el 2% de los condados acumula el 54% de ellos, y el 53% de los condados no registra ningún homicidio al año. Esto significa que para la gran mayoría de los estadounidenses que viven fuera de esas zonas calientes (frecuentemente vinculadas a pandillas), el riesgo real de violencia grave es menor que en muchos países pares.
En definitiva, el artículo muestra que EE.UU. tiene menos delincuencia violenta cotidiana que Australia o Canadá, pero paga un precio claro en homicidios, que aunque numéricamente minoritarios, tienen un peso moral y social desproporcionado. Es un debate entre cantidad total de violencia y gravedad de los casos más extremos.
Trek logró superioridad con dos escuderos de lujo y el mejor rematador posible y ha sucedido lo inevitable que era victoria de Pedersen. Pero bravo por Pierna y Castrillo (clase y 🥚🥚), estos sí que han hecho una etapa de nota alta y no la fumada de porro del 9 global.
Los Fuera de Serie sí existen
Acabo de leer el libro Fuera de Serie, de Malcolm Gladwell, y os hago a continuación un comentario-crítica. Es ameno y entretenido de leer y me ha gustado bastante en muchas partes, porque Gladwell tiene razón en una cosa importante: el ambiente, la cultura y la suerte cuentan muchísimo en todo lo que nos ocurre en la vida. Nadie puede decir en serio algo como “yo me lo he currado todo solo”.
Gladwell habla, por ejemplo, de cómo el mes en que naces puede darte ventaja en el hockey (los nacidos en enero son más grandes y fuertes que los de diciembre cuando empiezan a jugar), de cómo Bill Gates tuvo suerte de acceder muy pronto a un ordenador en los años 70, o de cómo los Beatles se forjaron tocando ocho horas seguidas todas las noches en Hamburgo. Eso está bien explicado y ayuda a entender que el éxito no cae del cielo por arte de magia sino que aunque tengas talento en una cosa si no trabajas no llegarás muy lejos. La cultura también importa: el énfasis asiático en el estudio o ciertas tradiciones judías de debate y aprendizaje ayudan a explicar por qué hay más éxito en ciertas áreas. Y la suerte es clave e muchas veces. Es fundamental estar en el momento adecuado en el lugar adecuado para tener éxito. Llegar un poco antes o un poco después en lo que sea puede marcar toda la diferencia, de acuerdo con todo eso, con que las oportunidades se acumulan y que todo eso es real.
Pero el libro de Gladwell tiene un problema: ignora casi por completo una parte esencial de lo que somos: la genética. Habla mucho de herencia cultural y de oportunidades externas, pero apenas menciona la herencia biológica, la que viene en el ADN. Y eso, para mí, deja coja la explicación.
Por ejemplo, el famoso tema de las 10.000 horas. Gladwell lo presenta casi como una receta mágica: si practicas lo suficiente de forma deliberada, llegas a ser experto. Pero los estudios más recientes en deportes, ajedrez y música no dicen eso. La práctica deliberada explica solo una parte del pastel, alrededor del 20-30 % de la diferencia entre la gente normal y los que llegan a lo más alto. El resto tiene que ver con otras cosas: inteligencia, personalidad, motivación innata y, sí, factores genéticos. No es que la práctica no importe (claro que importa), pero no es suficiente por sí sola. Hay gente que practica miles de horas y no llega nunca a cierto nivel, y otros que parecen “ver” las cosas más rápido desde el principio.
Lo de los Beatles es un buen ejemplo. Sí, tocaron muchísimo en Hamburgo y eso les dio experiencia. Pero en esa misma época había montones de grupos que hacían lo mismo: ocho horas diarias, todos los días. Pero Beatles sólo hay unos. Y solo los Beatles sacaron ese repertorio increíble, esa química entre Lennon y McCartney, esas canciones que siguen sonando igual de frescas hoy. No todos los que practicaban mucho tenían ese talento compositivo y esa capacidad de crear melodías que tiene un musicazo como McCartney o Lennon. Ahí hay algo más que horas acumuladas. Es el genio o el talento.
También ocurre que la relación entre talento y práctica se organiza en lo que se llama un círculo virtuoso. Scott Alexander lo explica muy bien en esta entrada suya llamada la Parábola de los Talentos
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Cuando practicas y progresas, porque tienes talento, eso te hace practicar más y ser mejor y al ver que avanzas quieres practicar todavía más. Alexander lo ejemplifica genial con la diferencia entre lo bien que se le da a él escribir y lo bien que se le daba a su hermano el piano. Si te atascas o no disfrutas lo dejas. La práctica no es la consecuencia del talento, también es la causa.
Lo mismo pasa en el atletismo. En los niveles de élite, los atletas ya entrenan al máximo: mismos métodos, mismos entrenadores de alto nivel, misma nutrición, mismos análisis de datos. Y aun así siguen habiendo diferencias enormes en rendimiento. Unos responden mejor al entrenamiento, otros tienen más explosividad, más capacidad de recuperación o mejor eficiencia muscular. Los estudios de heredabilidad muestran que rasgos como la fuerza, la resistencia o la potencia tienen un componente genético alto, muchas veces por encima del 50 %. Cuando igualas el ambiente todo lo posible, las diferencias que quedan son más genéticas. Es como dice la gente: si todos corren con las mismas zapatillas y el mismo plan de entrenamiento, lo que marca la diferencia en la élite suele ser lo que traes de fábrica.
Y luego están los casos que realmente parecen “fuera de serie”. Pensemos en Srinivasa Ramanujan, el matemático indio. Con muy poca formación formal, casi autodidacta y viviendo en condiciones humildes, descubrió teoremas que dejaron flipados a los mejores matemáticos de Cambridge. No fue solo esfuerzo sino que tenía una intuición matemática que parecía de otro planeta. O Paul McCartney, con esa facilidad melódica tan natural. O Lionel Messi, que desde niño ya veía el fútbol de una forma distinta: anticipación, regate, visión de juego que pocos tienen aunque entrenen lo mismo. Estos no son solo gente que tuvo suerte (que la tuvieron y sin ciertas ayudas externas no habrían llegado donde llegaron) o que practicó mucho. Tienen algo excepcional dentro, una combinación de capacidades que la mayoría no tenemos (por cierto que Messi es nacido en junio y Pelé o Maradona en octubre).
Al final del libro, en el epílogo, Gladwell resume su tesis sobre los fuera de serie así:
“…son producto de su historia y su comunidad, de las oportunidades que tuvieron y la herencia recibida. Su éxito no es excepcional ni misterioso. Se cimienta en una red de ventajas y herencias, unas merecidas y otras no, unas ganadas con esfuerzo y otras mero producto de la fortuna; pero todas cruciales para hacerles ser lo que son. El fuera de serie, al final, no es fuera de serie en absoluto.”
La frase de Gladwell es una frase bonita y tranquilizadora, pero incompleta. Gladwell ignora una herencia esencial: los genes. Esa parte biológica que influye en cuánto nos esforzamos (la capacidad de esfuerzo, el autocontrol, tiene una heredabilidad de un 60%), en cómo de bien respondemos al esfuerzo, en cuánto disfrutamos practicando, en cómo de rápido aprendemos y en hasta dónde podemos llegar aunque todo lo demás sea igual.
En definitiva, yo sí creo que los fuera de serie existen y son eso: fueras de serie. Como McCartney con su don para las melodías, Ramanujan con su mente matemática casi mágica, Messi con esa forma única de ver y jugar el fútbol… No todo se explica con oportunidades y horas de práctica. Hay gente que, simplemente, está en otro nivel. Y reconocer eso no quita mérito al esfuerzo ni a las circunstancias. Solo hace que la explicación sea más completa y más cercana a la realidad.
Gladwell nos recuerda que el éxito no es sólo cuestión de “ser especial”. Tiene razón en eso, el talento no es suficiente. Pero sin el talento tampoco podemos explicar nada, tampoco es solo cuestión de suerte y entorno. Es las dos cosas juntas, y los genes forman parte importante de la ecuación. Por eso los verdaderos fuera de serie siguen existiendo, y siguen siendo fascinantes precisamente porque no son tan “normales” como el libro quiere hacernos creer.
Hace 8 años de la actuación heroica de Ignacio Echevarría.
Desde entonces, y por siempre, en el altar de nuestros héroes.
Gracias a @PUEBLAdibujante por este precioso homenaje.
La gente habla de la democracia como el voto del pueblo pero el mayor logro de la de la democracia, (inimaginable en toda la historia de la humanidad) es la alternancia de poder SIN DERRAMAMIENTO DE SANGRE.
Guerras civiles, golpes de Estado, asesinatos, revoluciones... Nunca antes en la historia de la humanidad un cambio de poder venía impuesto de manera pacífica. Y si los cambios de poder se realizaban sin derramamiento de sangre era porque descansaban sobre una violencia potencial muy creíble que desincentivaba cualquier intento de disputar el orden establecido.
El mecanismo de la alternancia del poder permite institucionalizar los conflictos políticos y los canaliza mediante elecciones. Los aspirantes al poder ya no tienen que levantarse en armas como única opción para conseguirlo, sino aceptar la derrota y asumir que en el próximo ciclo electoral tienen otra oportunidad de ganarlo. Lo que es realmente excepcional no son solo las elecciones, sino que haya quien abandone el poder porque confía en las reglas del juego y esté dispuesto a esperar a una segunda oportunidad.
Definir la democracia como el voto del pueblo, la separación de poderes o el estado de derecho está muy bien y es muy popular, pero como dicen por ahí "la democracia es un sistema en el que hay partidos que pierden elecciones".
Viéndole, se diría que lleva varios días de fiesta... pero las apariencias engañan: este fulano está dispuesto a hacer aflorar la putrefacción institucional, caiga quien caiga.
Nunca tantos le deberemos tanto a tan pocos.
The day before yesterday, a social psychologist asked me, in the context of infidelity research:
“Why does a man care whether the baby is his? He gets to raise it either way.”
Good reminder of why the social sciences need evolutionary theory.
19 clientes. No hemos sido un cohete y cuando echo la vista atrás veo que ha sido un milagro que sobreviviéramos. Consolidar una facturación mensual para pagar 3-4 nóminas es tremendo. Nunca hemos hecho un proyecto de más de 12K así que ha sido un rollo hormiguitas. Sumando y