A veces el mundo va muy rápido, pero aprendiste a caminar a tu propio ritmo. Llevas contigo las ausencias, los cafés compartidos que ya no están y los sueños que cambiaron de forma. No eres el mismo, y qué suerte: esta versión de ti es mucho más valiente.
"El otro día salí con unas zapatillas nuevas; a un amigo le gustaron tanto que, en cuanto me descuidé, ya se las estaba llevando...
¡Y no estoy hablando de zapatillas!"
Señor, Hazme financieramente estable al punto de poder ayudar a los demás y pon en mi la sabiduría y el conocimiento de poder administrar y multiplicar lo que tú confías en mi manos.
Amén.
"Tenía que entenderlo de alguna manera y aprendí de la forma incorrecta. No puedo dejar que pase de nuevo; decidí darles lo mejor de mí cada día y perdonar siempre. Llegará el momento en que no estén y necesito que, antes de irse o de irme, se lleven lo mejor de mí."