En la ganadería tengo cerca de 500 animales bravos, entre toros, vacas y becerros; tristemente, ahora su existencia perdió todo sentido!
A los supuestos animalistas que hoy celebraron con tambores, les pregunto:
¿A dónde se los mando?
Levanten la mano uno de ustedes, sólo uno.
Y no necesito que reciban los 500, les mando un toro y “sálvenlo”.
Bola de farsantes doble cara!