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Solo dos seres humanos tenían un libre albedrío intacto, es decir, realmente libres: Adán y Eva, nuestros primeros padres.
¿Qué les trajo su libre albedrío? El pecado, y con ello, la muerte.
Si ellos siendo realmente libres, perfectos y sin ninguna mancha o inclinación hacia el mal pecaron a raíz de su libre albedrío, ¿cuánto más nosotros, que en Adán, "todos hemos pecado" (Romanos 5:12), heredando su naturaleza pecadora con una inclinación hacia el mal desde nuestra infancia (Génesis 8:21)?
El libre albedrío no busca a Dios.
El libre albedrío no se deleita en Dios.
El libre albedrío no quiere ni puede obedecer a Dios.
Solo la gracia divina, obra del Espíritu Santo, habilita nuestros corazones para que crean y confíen plenamente en la obra salvadora de Dios que es por medio de la fe.
Así que, nuestra propia voluntad humana nos condena. Pero la voluntad divina, que triunfa sobre nuestra voluntad humana, nos redime.
En palabras del Apóstol:
– "Porque ¿quién te distingue? ¿Qué tienes que no recibiste? Y si lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras recibido?" (1 Corintios 4:7).
Y en palabras del Doctor:
– "Este testimonio del Apóstol suprime la vanidad humana al preguntar, «¿Qué tienes que no hayas recibido?», no permitiendo a ningún creyente responder, «Tengo fe que no recibí [de mí mismo]». Estas palabras del Apóstol suprimen por completo el orgullo de tal respuesta. Ni siquiera se puede decir, «Aunque no tengo una fe perfecta, tengo su principio, por el cual creí primero en Cristo». Pues aquí también la respuesta apostólica es: «¿Pero qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?»". (San Agustín de Hipona, De praed. sanct. 4.8).
En suma:
La fe, el arrepentimiento, las obras de la "fe obrando por amor" (Gálatas 5:6), todo viene de Dios: de A a la Z, la salvación es un don de Dios.
– Efesios 2:8-10: "Pues han sido salvados por la gracia mediante la fe; y esto no viene de ustedes, sino que es un don de Dios; tampoco viene de las obras, para que nadie se gloríe. En efecto, hechura Suya somos: creados en Cristo Jesús, en orden a las buenas obras que de antemano dispuso Dios que practicáramos".
Entienda quien pueda ...
Mateo 6,26-33
“Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta.
¿No valéis vosotros mucho más que ellas?
¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?
Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.
Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?
Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”
@MarcoGMiltos@VctorHu67656309@jorchamorro@npyoficial y no tenés luego que anticipar, esperá a que cruce el que viene derecho y después girás. Más si visualizas que viene rápido y no te dará el tiempo que girar antes de que cruce. Imprudencia total del de la camioneta en este caso.
“La luz vino al mundo.
Y los hombres amaron más la oscuridad que la luz, porque sus obras eran malas.
Pues todo el que obra mal aborrece la luz y no va a la luz… para que no sean castigadas sus obras.
Pero el que obra la verdad va a la luz.”
(Juan 3,19-21)
“Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas.
Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos.”
Juan 10, 11. 27-28.