The kindest thing literature does is remind you that your peculiar little feelings have always existed. Someone, in some century, was equally confused by love, bored by society, tired of performing, and hungry for meaning.
Footage from Korea 🇰🇷: A woman camping alone in the snowy mountains was unexpectedly joined by a group of stray cats, drawn by the warmth of the campfire she lit to keep herself warm 🐾🔥. The heat from the fire slowly attracted the mountain-dwelling stray cats to the campsite, and soon the scene turned from a quiet night of camping into a warm, lively, and heartwarming gathering filled with beautiful moments ❄️🐱. The only question left in mind is: how do these cats survive in such cold mountains? 🥶🤔
People say cats aren't as affectionate as dogs but then cats will literally frame their sleep schedules around yours or spending time with you and if that isn't a love language idk what it is.
Increíble lo que ocurrió hoy en el Canal 12 de Israel, mostraron imágenes de 4 israelís muertas en Irán y una de las imágenes pertenecía a esta chica que hizo inmediatamente un vídeo para demostrar que estaba viva y nunca viajó a Irán.
I'm so tired of "cat lady" being used as an insult. If you think giving love and a good life to precious vulnerable animals is a bad thing, that says all I need to know about you.
Estamos dejando morir la sanidad pública.
La estamos dejando morir despacio,
sin ruido de sirenas,
sin titulares que duelan lo suficiente.
La dejamos morir en listas de espera eternas,
en consultas de cinco minutos,
en profesionales exhaustos que ya no pueden más
aunque quieran darlo todo.
La sanidad pública no cayó del cielo.
No fue un regalo.
Fue una conquista.
Costó décadas de lucha, de acuerdos, de impuestos compartidos,
de la idea radical de que la salud no es un lujo,
sino un derecho.
Que enfermar no debería significar arruinarse.
Que nacer pobre no debería condenarte a morir antes.
Y sin embargo hoy la tratamos como algo prescindible.
Como si fuera un gasto molesto
y no una inversión en dignidad.
Yo llevo más de media vida enferma.
He visto la sanidad desde dentro,
desde la camilla, desde la bata abierta por detrás,
desde el miedo antes de una prueba,
desde el alivio cuando alguien te mira a los ojos
y te cree.
Y lo digo claro: así como está ahora, es deplorable.
No por su gente. (Hay de todo, cómo en todos lados)
Nunca por su gente.
Porque hay médicas, enfermeros, auxiliares, celadores, técnicos
que siguen tirando del carro con el cuerpo roto.
Que se saltan descansos.
Que cargan con más pacientes de los que pueden atender dignamente.
Que se van a casa con culpa por no haber llegado a todo.
Gente competente, vocacional, humana…
a la que el sistema está asfixiando.
No es que no quieran.
Es que no les dejan.
Un sistema diseñado para aguantar lo justo,
para parchear en lugar de cuidar,
para empujar a quien puede a la privada
y abandonar a quien no.
Un sistema que normaliza el colapso
y llama “incidencia puntual”
a lo que ya es estructural.
Mientras tanto, los enfermos aprendemos a esperar.
A esperar citas.
Resultados.
Derivaciones.
Respuestas.
A esperar incluso cuando el cuerpo ya no puede esperar más.
Y lo más peligroso de todo
es que nos estamos acostumbrando.
A que funcione mal.
A que duela.
A que falle.
Pero la sanidad pública es uno de los últimos lugares
donde aún somos iguales.
Donde tu cuenta bancaria no debería decidir
si te salvas o no.
Dejarla caer es romper el pacto más básico de una sociedad:
cuidarnos.
Defenderla no es ideología.
Es supervivencia.
Es memoria.
Es respeto a todo lo que costó construirla
y a toda la gente que hoy sigue sosteniéndola con las manos desnudas.
Yo no hablo desde un despacho.
Hablo desde un cuerpo enfermo
que necesita una sanidad pública fuerte para vivir.
Y como yo, millones.
No la dejemos morir.
Porque cuando muera del todo,
no podremos curar
la herida social que quedará.
Noah Higón @GVAsanitat@sanidadgob #EnfermedadesRaras
Soy enfermo de Crohn y esta es la medicación que tengo que pincharme cada semana: Idacio 40mg.
Cada caja trae dos plumas precargadas. Medicación para dos semanas. Dos cajas al mes.
Si tuviera que pagar por esto en una farmacia, me costaría 710,23 €.
1.420,46 € al mes.
17.045 € al año.
Mi tratamiento de por vida cuesta lo mismo que el alquiler de un piso cada mes en algunos lugares ya.
Afortunadamente pago 0€ porque tenemos un buen sistema sanitario que se están cargando algunos.
No viene a nada esto, pero conviene recordarlo.