Para entender lo que está pasando en Alemania (y en Europa) hay que mirar quién está detrás del 44% de AfD.
- 61% de voto entre obreros.
- 57% entre quienes tienen estudios básicos (frente al 31% entre quienes tienen estudios superiores).
- 65% entre quienes dicen estar en mala situación económica.
- 50% entre los hombres, pero también un brutal 40% entre las mujeres.
Y un dato especialmente significativo es que, entre los mayores de 70 años, la generación más próxima a la memoria del nazismo y la guerra, AfD cae al 31%, 22 puntos menos que entre quienes tienen 35-44 años.
La ultraderecha está consiguiendo convertir malestar, inseguridad económica y desafección en votos. Y mientras tanto, entre quienes dicen estar peor económicamente, tan solo el 3% votan al partido socialista.
AfD está haciendo algo que debería preocuparnos especialmente a la izquierda y es transformar la precariedad, la frustración y la desafección en identidad política y votos.
Y si no conseguimos dar una respuesta colectiva al malestar social existente, siempre aparece alguien dispuesto a convertirlo en miedo, odio y culpables. Y ahí nos ganan, porque se mueven como pez en el agua.
Japan's Minister of Internal Affairs and Communications was asked by an Indonesian journalist about anti-foreigner discrimination.
He said there is a need for more media literacy because foreign crime is being exaggerated, especially on social media.