Atentos con lo que voy a decir.
Siempre parto de la misma premisa:
¿Cómo ser objetivo, lógico y racional cuando hablo del equipo de mi alma? Fácil: diciendo la verdad, aunque incomode.
Este Táchira es un equipo nuevo. Reestructurado. Sin automatismos. Pretender que juegue de memoria hoy sería irresponsable. Eso lo entiendo.
Lo que no puedo entender ni aceptares que el equipo no haya intentado jugar a algo.
Orden sin criterio no es idea.
Saltar líneas como recurso está bien. Convertirlo en única solución, no.
No vi intención. No vi convicción. No vi un plan
Después de lo que vi en Pueblo Nuevo, pensar en una clasificación en Colombia era casi una hazaña. El empate rozó la épica. Pero el fútbol no vive de épicas aisladas, vive de identidad
Ahora, lo del torneo local es otro capítulo… y más grave
No reprogramarle el partido a un equipo que representa al país en Libertadores no es un detalle administrativo. Es una declaración de intenciones. Es pegarse un tiro en el pie como fútbol.
En un país que no es potencia futbolística, deberíamos empujar todos hacia el mismo lado. Pero no. Aquí nos ponemos obstáculos solos.
Y después nos preguntamos por qué no competimos.
No se trata de destruir. Se trata de exigir.
Al equipo, una idea.
A los dirigentes, coherencia.
Al sistema, sentido común.
Porque el Deportivo Táchira no necesita discursos bonitos. Necesita hechos.
Y yo no vine a cuidar credenciales. Vine a analizar fútbol.
Que grande el flaco Edgar Pérez Greco rodeándose de la experiencia de un sabio del fútbol Venezolano como lo es el profe Ali Cañas.
Elijo creer en el proceso de una historia viviente del equipo.
Si se equivoca se dirá pero elijo apoyar un emblema del amarillo y negro
@Triunfobet1
Al campeón fueron a verlo un total de 269.667 espectadores en sus 35 partidos de la temporada (7.705 e/p) lo que significa que los partidos de @DvoTachira movilizaron al 41,61% de los asistentes a todos los estadios del país en 2024.